Monólogo sobre España

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¿Quién dijo que España no era un país divertido? Bueno… probablemente nadie. Pero es que es cierto: España es un país muy divertido. Yo no me imagino ser periodista en Finlandia, por ejemplo. ¡Qué aburrimiento! ¿Qué publicas allí? ¡Si nunca pasa nada realmente chungo! Comprobémoslo. He cogido un titular al vuelo del Helsingin Sanomat: Kulhot ovat tämän hetken kovin ruokatrendi, ja pian ne saavat oman ravintolan Helsinkiin ¿Lo veis? El redactor está tan aburrido que se ha dormido sobre el teclado. Entonces decides abandonar la lectura, acercarte a la ventana y ver cómo nieva en tu pueblo, rodeado de naturaleza, aire puro, la aurora boreal, Papá Noel y personas maravillosas con la nariz roja. Y es que Finlandia, según el danés Happiness Research Institute, tiene el título honorífico de ser el país más feliz de Europa. Es un poco como ese amigo cabrón que jamás tiene una sola miseria que explicarte. Tú le hinchas la cabeza con las movidas de tu jefe, las fotos de tus exnovias en Facebook donde se les ve con tipos más guapos y musculados que tú y con tu afición a ser del Espanyol (la permanencia está cerca). Tu amigo feliz te mira con su cubata en la mano y su estúpida expresión de felicidad. Te da cuatro consejos en plan Josef Ajram, pero sin tatuajes horteras ni especulación bursátil, y ahí es cuando te das cuenta de que eres miserable, pero en el fondo te diviertes.

España es… España es… Bueno, parafraseando a Rajoy: me gustan los españoles porque hacen cosas. Pilar de Borbón, por ejemplo. Hace cosas… en Panamá, pero cosas al fin y al cabo. Mario Vargas Llosa, peruano nacionalizado español. Hace cosas: pontifica, da lecciones de moral, practica cierto onanismo intelectual, menosprecia a los catalanes y es feliz… en Panamá. España es un país muy divertido, de compiyoguis, pagos en diferido, sobresueldos y relaxing cups of hostiazos olímpicos. Es un país que se da prisa por poner a caldo a los que triunfan fuera y por hacer ingeniería lingüística para convencer a la peña que “recesión” no es crisis o que “flexibilidad laboral” significa que te pueden poner de patitas en la calle antes de decir Soraya Saénz de Sa… Repita conmigo: INNNNNEMMMM.

Además, España tiene un presidente en funciones muy divertido. Eso es innegable. No pasará a la historia como un líder carismático. Rectifico. No pasará a la historia como líder. A mí, de hecho, me costaría votarle como presidente de la comunidad de vecinos. Sería capaz de decirte: hemos construido una piscina en el jardín comunitario. Ya sé que nadie sabe nadar. ¡Pero tenemos piscina! Ése es el nivel, amigo redactor del Helsingin Sanomat. Tú a lo tuyo: kuka saa mainoksessa olla suomalainen? Pelko vihapalautteesta on saanut mainostajat varpailleen, sanoo mainosjohtaja.

España es un país tan divertido que siete millones de personas votan al carismático líder que sólo dimitiría si ficha a un ministro corrupto o que afirma que tiene “tuit”. Como para confiar que se ponga al frente de los avances en la sociedad del conocimiento. Y es que estoy meditando votar a Bob Esponja. Al menos vive en una piña debajo del mar, su cuerpo absorbe y sin estallar. Presidente: Bob Esponja. Vicepresidente: Patricio. Ministro de Hacienda: Calamardo. Además se parece a Montoro.

En fin, España es tan divertida que hay tuiteros chistosos que se preocupan de especular sobre el ejército de una Catalunya independiente. El día que escuchen cómo puede sonar un ejército de mil grallers quizá se vuelvan pacifistas.

Àlex

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