¡Invadidnos ya, estimados extraterrestres! #GranHermano

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Estimados extraterrestres:

¡Invadidnos ya! No os lo penséis más. Venid del futuro, con vuestras naves y vuestro control mental. Y no se os ocurra hacerlo aterrizando en Washington DC para que todo parezca una peli americana de Bruce Willis. Ya está muy visto. Hacedlo en cualquier plató de Tele 5. En prime time. Mientras algunos de esos expertos en Gran Hermano se recrean en banalidades de jóvenes con problemas de autocontrol emocional.

¡Invadidnos cuanto antes! ¡Traed algo de vuestra inteligencia a nuestro país! ¡Demostradnos a todos que esta experiencia de la vida, esta especie de fiesta a la que nos invitó la conjunción de un óvulo y un espermatozoide, vale realmente la pena! Necesitamos que alguien venga de fuera, de muy lejos, de un lugar donde el tiempo y el espacio se confunden como en un agujero negro. Es preciso que nos invadáis cuanto antes. Esto ya no se aguanta por ningún lado.

Vinieron Mozart, Shakespeare, Leonardo y Miguel Ángel. Vinieron Sócrates, Platón y Aristóteles. Vinieron tantos genios antes para dadnos pistas sobre cuán maravillosa es la experiencia de vivir y todavía estamos así. Vino el Renacimiento. Vino la Ilustración. Vinieron debates religiosos, intelectuales, éticos, políticos, tan profundos y con tanta vocación de impronta en la Humanidad, y nosotros seguimos así, atenazados por la mediocridad, dispuestos a trocar nuestras posibilidades por una mierda de reality show. Aterrizaron antes crisis económicas, de valores, de identidad y lo hicieron sin ninguna compasión. Sin embargo, a pesar de ser supervivientes de tantos momentos difíciles y con la oportunidad de crecer y de construir nuevos modelos sociales basados en la experiencia, continuamos así.

Convertimos en héroes a jóvenes padawan de la guerra televisiva cuyo lado oscuro de la fuerza es su incontrolable ansia de fama. Nos chutamos basura en alta definición para olvidar quiénes somos y, sobre todo, quiénes querríamos ser. Inventamos nuevas formas de hacer el ridículo, poniendo la creatividad al servicio de excusas, coartadas y teorías al servicio de la derrota.

¡Invadidnos! ¡No os lo penséis más! ¡Necesitamos que alguien nos dé a todos una buena hostia intelectual! ¡Nos estamos aborregando! ¡Estamos despreciando los tres mil años de cultura que nos preceden! ¿Quién ha firmado esto por nosotros? ¿Quién nos ha convertido en ratoncitos de laboratorio para comprobar cuánta humillación podemos soportar?

¡Invadidnos ya, estimados extraterrestres!

Àlex

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