¡Marhuenda! ¡Al tejado!

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Estimado, o no, Paco:

Te escribo para pedirte ayuda. Cuando era pequeño yo quería ser policía. Me encantaba la serie “Los hombres de Harrelson” y yo soñaba con ser T.J. Sí, exacto, el de “T.J. al tejado”. Me gustaban esos uniformes azules y, sobre todo, cuando salían de la furgoneta a toda leche. Pues nada, me he enterado de que el ministro que condecora vírgenes y tiene amigos imaginarios que le aparcan el coche, te ha convertido en “comisario honorario”. Más allá de no tener ni puñetera idea de qué beneficios te va a reportar (más allá de inflar tu ya inflado ego) y de no tener la más mínima intención de averiguarlo, sí que hay algo que me intriga profundamente: ¿qué méritos has contraído con el cuerpo de policía y/o con la sociedad para obtener esa supuesta distinción? ¿Has bajado a muchos gatos de los árboles? ¿Has ayudado a ancianas a cruzar la calle? ¿Has contribuido con tus pesquisas periodísticas y tu Photoshop a resolver muchos casos? Ciertamente, estoy intrigado.

Tengo una ligera sospecha pero es muy probable que esté equivocado. ¿No será una especie de pago por los servicios prestados? Tantas noches de sábado defendiendo a Rajoy en La Sexta se debían pagar de alguna manera y, como hacerte Ministro de Tertulias quedaba un poco raro, el ministro de interior ha pensado en esta singular distinción. Ya me imagino el consejo de ministros:

  • Mariano: el chico ése de las tertulias… no sé… creo que es el tertuliano el que elige las tertulias y son las tertulias las que…

  • Fernández-Díaz: Paco, se llama Paco Marhuenda.

  • Mariano: ¡Ése! Pues nada… que hay que hacer algo por él. El chico se ha portado muy bien. Cada vez que me ve se le cae la baba y… bueno… la gente va a empezar a sospechar…

  • Fernández-Díaz: no sé… la medalla de la Virgen del Amor Hermoso…

  • Mariano: ¡No me jodas, Jorge!

  • Fernández-Díaz: ¿Y hacerle comisario honorario? 

  • Mariano: ¿Comisario?

  • Fernández-Díaz: Honorario.

  • Mariano: Por cierto, ¿no le acaban de ratificar la condena por intromisión al honor de un comisario?

  • Fernández-Díaz: Pues, sí… jugada maestra, ¿no?

  • Mariano: Pues… no acabo de ver yo la…

  • Fernández-Díaz: deja, deja… que sé lo que me hago.

  • Mariano: ¿Y no pensará la gente que le haces comisario funerario por ser amigos?

  • Fernández-Díaz: Honorario, Mariano. Honorario.

  • Mariano: ¿Y qué he dicho?

  • Fernández-Díaz: Nada, Mariano. Nada.

Pues eso, Paco, ahora que ya eres comisario sólo puedo esperar que alguien te diga: ¡Marhuenda! ¡Al tejado! Y si después no quieres bajar, no te preocupes. No hay prisa. Tómatelo con calma y disfruta de las vistas. Varios años, si te apetece.

Àlex

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