Nos están chuleando

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Tenemos un relato oficial. O, mejor dicho, tenemos un relato oficial por cada uno de los problemas de este país. Y junto a estos relatos oficiales, tenemos un museo de coartadas y excusas. Podemos estar orgullosos de la creatividad narrativa de nuestros creadores de conciencias. Porque si algo tienen los relatos oficiales, este storytelling puesto al servicio de la exoneración de responsabilidades, es la fundación de un sistema de creencias.

Está el relato oficial y está España, una idea de España. Y no es una idea consensuada por todos porque no todos se sienten, nos sentimos, adscritos sentimental o racionalmente a esa idea. Es una España atravesada por una enorme cicatriz. Y no se disimula con un poco de maquillaje. No basta un rey “preparado” o un supuesto milagro económico con vocación de burbuja.

Tenemos un relato oficial, un museo de coartadas y excusas, una idea de España, un sistema de creencias. Y en este póquer perverso habita una majestuosa farsa. Nos están chuleando. Se están riendo de nosotros. En nuestra cara. Y no, no todos los políticos son iguales, ni todos los periodistas, ni todos los empresarios, ni todos los poderosos. No generalicemos porque en este ejercicio de simplificación de la realidad está nuestra derrota. Pero sí, ellos, los que tú y yo sabemos, se están partiendo de risa. Porque cuando crean una empresa offshore en Panamá, se están descojonando de nosotros. Y cuando cobran comisiones se están partiendo la caja a nuestra costa. Y sí, cuando son capaces de elaborar todo tipo de tejemanejes para que su fortuna no beneficie al conjunto de nuestra sociedad, sino en beneficio propio o del banco suizo, no nos debemos creer su relato, el oficial, el monolítico. Debemos pensar que son psicópatas financieros. Por supuesto que lo son. Porque cuando se acaba involucrado en un millón de casos y cuando navegar con la mirada en el techo de la celda no te lleva a ningún tipo de autocrítica y de revisión de tu, llamémosle, “proyecto vital” es que estás para un buen tratamiento. Y cuando no sientes ningún tipo de empatía por aquellos a los has robado es que, simplemente, eres un psicópata. Quizá tu vida no acabe transformada en una película que se pueda descargar en la sección de cine de terror del iTunes pero no por ello dejarás de ser un psicópata. Financiero, si quieres, pero psicópata.

Tenemos un relato oficial, un museo de coartadas y excusas, una idea de España, un sistema de creencias y también tenemos psicópatas.

Y en este paisaje de desolación también tenemos patriotas. Llevan pulseras con la bandera de España, se quejan si alguien silba el himno, se les incendia la boca cuando alguien cuestiona la monarquía y parapetan su prepotencia detrás de una Constitución más que amortizada. Pero, eso sí, su patriotismo está tan globalizado que lo exportan a Panamá, a Suiza o a Andorra en cuanto tienen ocasión. Les queda tan bien la banderita de España en su muñeca… o la de Catalunya. Hola, Jordi Pujol.

Y si tenemos un relato oficial, un museo de coartadas y excusas, una idea de España, un sistema de creencias, psicópatas y patriotas, ¿qué nos queda a nosotros?

Ayer estuve en la magnífica exposición MAKING AFRICA que ha organizado el CCCB de Barcelona. En la entrada no pude evitar la tentación de realizar una fotografía a una frase que ya he adoptado como frase de cabecera. Es del escritor nigeriano Chinua Achebe: “mientras los leones no tengan sus propios historiadores, los relatos de caza siempre glorificarán a los cazadores”. Lo único que hay que recordar es que nosotros, los que jamás aprendimos a robar, los que buscamos proyectos vitales que apuesten por estrategias colaborativas, los que creemos en modelos sociales basados en el respeto, en la integración y en la convivencia, somos los leones. Nos hacen falta historiadores que quieran explicar nuestro relato, que no es el oficial, pero es el verdadero y el más genuino.

leones

Àlex

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