Aprender “ingles” #LifeIsFunnyLifeIsFake

rogelio

Estimado, o no, Rogelio:

No sé qué tienes en contra de las ingles. A mí me parece una parte maravillosa del cuerpo. Puestos a criticar alguna zona fea de nuestro envase, yo prefiero cebarme con los pies. Los pies, por definición, son horribles. Para empezar, huelen mal. Ya sé que las ingles de algunas personas tampoco se libran de ese problema pero es que a veces los pies huelen como el aliento de Donald Trump después de una calçotada con el KKK. Y es que hay un segundo terrible en el instante en el que te desnudas para disfrutar de los prolegómenos del sexo. Piensas: ¿me dejo puestas las Panama Jack’s y no me bajo de momento los calzoncillos, a riesgo de parecer un boy en una fiesta de despedida de soltera o me las quito después de haber estado todo el día caminando, con la posibilidad de que mi pareja entre en coma olfativo? No creas, es una decisión que puede cambiar toda tu vida. Lo que no acabo de entender es la relación entre hablar castellano y aprender ing… ¡Ah! ¡Perdón! ¿Te referías a aprender inglés? Ups… Disculpa… Es que de alguna manera me pasa como a Woody Allen cuando dijo aquello de que “la última vez que estuve dentro de una mujer fue cuando visité la estatua de la Libertad”. No sé en que estaba pensando. En fin… borra este primer párrafo de tu mente y quítate la imagen de un tío en calzoncillos luciendo unas Panama Jack’s.

Dices que “si todo el mundo ablara (sic) español no aria (sic) falta aprender ingles (sic, sic, hurra)”. Supongo que a esta conclusión has debido llegar después de haber escuchado a Gareth Bale, que tras los años que lleva viviendo en España tiene la misma fluidez con el castellano que un gazpacho de cemento. Lo cierto es que tu premisa podría representar un hito como ponencia en cualquier congreso lingüístico. En poco tiempo tendríamos a nacionalistas de todos los países proponiendo debates en torno a “si todo el mundo hablara chino, no haría falta aprender inglés”, “si todo el mundo hablara francés, no haría falta aprender inglés”, “si todo el mundo hablara suajili, no haría falta aprender inglés” o, el definitivo, “si todo el mundo hablara como mi suegra, no haría falta disfrutar de la audición”.

El sueño del ombligocentrismo hispano es no tener que aprender idiomas. Para empezar cuestiona los sueños de gloria de los que aún viven en el Matrix del imperio. Se preguntan: “¿por qué si España fue un imperio en el que no se ponía el sol, ahora tengo que aprender inglés? No es justo”. Esa frustración, cuando la realidad desmiente su ficción supremacista, se ve rematada con una conclusión desgarradora: ¿por qué no son ellos los que aprenden castellano si hasta Michael Robinson lo habla perfectamente? Nota del autor: mal ejemplo, ¿no?

De todas maneras, como catalán (que no “catalufo”) lo que no te garantizo es hablar en cristiano. Últimamente, además de ser el futbolista ególatra que todos conocemos, no deja de decir tonterías. ¡¡¡Shuuuuuuuuu!!!

Àlex

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