A veces el mundo da señales de haberse vuelto loco

quijote

A veces el mundo da señales de haberse vuelto loco” es una de las frases que más me gustan del mítico APM de TV3. Por sí sola, constituye una reflexión que podría haber realizado perfectamente Sócrates, Nietzsche o Camus porque, efectivamente, el mundo siempre ha dado señales de haberse vuelto loco. La línea que separa la razón de la cordura resulta en ocasiones tan delgada que se antoja imposible de ver. Así, uno vive con la sensación de que levantarse cada mañana es una invitación al absurdo. La realidad, tan compleja como hilarante, siempre nos depara sorpresas que hacen que la vida sea indefectiblemente apasionante para aquellos a los que nos gusta juntar palabras y compartirlas en espacios como este blog.

Y la maravillosa conjunción de absurdidad e hilaridad de hoy es la foto de Rajoy regalándole un facsímil de la segunda parte de El Quijote. ¿A quién se la ha ocurrido semejante idea? ¿Quién ha sido la brillante mente que ha articulado este sensacional chiste? Lo quiero ya como humorista de cabecera.

Vayamos por partes, como dice Rato cuando analiza su larga lista de imputaciones. Don Quijote de La Mancha narra las desventuras de un español que ha perdido la capacidad para analizar correctamente la realidad, para distinguir, por ejemplo, unos molinos de viento de unos gigantes. ¿A quién me recuerda eso? No sé… ¿Es de él la frase “hay que fabricar molinos de viento para fabricar molinos de viento, lo que no hace el molino de viento es fabricar molinos de viento”? Quizá esté equivocado. No soy un experto en Cervantes. Pero sí sé que Alonso Quijano, ese español que cruza la península en su Matrix particular, recobra la razón a raíz de su viaje a Barcelona. ¿Es ése el chiste? La foto lo dice todo: “shí, shí, shí. ¿Vesh ahí? Esh cuando el Quijote viaja a Barcelona. Mira lo que pone: Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y única en sitio y en belleza. ¡Anda, qué gracia! Me han dicho que en la segunda temporada el Quijote aprende catalán. ¡Ay, eshtosh guionistas!”.

Àlex

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