Sant Jordi no existe. Son los padres

cristian

Estimado, o no, Cristian:

Llevo toda la tarde llorando. Qué sorpresa me he llevado. No me sentía así desde que me dijeron que las películas porno no tratan sobre el amor romántico. ¡Qué decepción! Ahora resulta que Sant Jordi no existe y que son los padres. Al parecer, según tus investigaciones, como San Jorge es el patrón de Aragón, no puede serlo de países como Bulgaria, Etiopía, Inglaterra, Georgia o Portugal o de ciudades como Tombuctú en Mali. Tampoco puede serlo de poblaciones como Cáceres, Golosalvo, Alcoy, Madrigueras, Lucena y Santurce. Pero, sobre todo, este santo que murió el 23 de abril de 303, no puede ser el patrón de Catalunya y no podemos llamarlo Sant Jordi. Hay una ley de incompatibilidades aprobada por la Asociación de Tuiteros Catalanófobos, reunida de urgencia, que impide que Catalunya pueda tener como patrón a Sant Jordi. Ya tarda el Tribunal Constitucional en dictar sentencia para condenar a Sant Jordi a la invisibilidad y obligar a que los catalanes celebremos San Jorge regalándonos discos de jotas aragonesas. Deberemos dejar libres los puestos de ventas de libros para que los mejores cantantes baturros firmen discos de jotas. De esta manera, corregiremos semejante error histórico. Lo siento, en serio. Perdonadnos. No sabíamos lo que hacíamos. Regalas una rosa… te regalan un libro… lees… amueblas tu cerebro con cultura… y, al final, acabas cuestionando cosas… Un desastre, vamos.

Te pido, no obstante, que continúes con tus investigaciones para demostrar que la Moreneta es una prima africana de la Pilarica. Con una piel tan oscura seguramente será la línea de investigación que querrás seguir porque, al final, se trata de demostrar que la cultura catalana no existe. En la imprescindible cosmogonía patriótica de todo buen nacionalista español anida la idea de que los catalanes vivimos de prestado, de que nuestra identidad cultural está basada exclusivamente en la aportación histórica de esa España creadora del universo. Así, los catalanes somos… no sé… una especie de espejismo provocado por el choque del aire peninsular y el mar. De esta manera, para ver algo de cultura catalana propia en este oasis imaginario, un buen español debe entrecerrar los ojos y quizá (sólo quizá) un día, en un instante de epifanía, pueda proclamar en voz alta algo como:

  • Me ha parecido ver a un catalán… no estoy seguro… pero hablaba raro. Llevaba una rosa en una mano y un libro en la otra. Quizá el libro era sobre cómo podar los rosales. Qué tradiciones más raras. No deben ser españolas.

Mira, ¿sabes qué? “Ni pa ti, ni pa mí”: HAPPY SANT GORDI

gordi

Àlex

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