Rajoy, futbolero en funciones

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Estimado, o no, Mariano:

El motivo de la presente carta es solidarizarme con tus necesidades futbolísticas. Que des por finalizada una rueda de prensa, en un momento de desgobierno en el país, porque empieza un partido de fútbol es un motivo de honda satisfacción. Y es que el fútbol ha adquirido una enorme importancia en este país. Yo, de hecho, he integrado tanto el fútbol en mi forma de vida que, cuando miro con aire patriótico las recepciones del rey en la Zarzuela, sólo veo pelotas por todas partes.

No sé qué podríamos hacer sin fútbol en nuestras vidas. Cuando uno pertenece a la clase media y percibe que la vida de lujo no se lleva bien con su nómina, sólo le quedan tres opciones: la lotería y el fútbol. Bueno… y aprender algo de matemáticas.

El fútbol es… el fútbol es… No sé… me quedo sin palabras cuando quiero definir el fútbol. El fútbol es once contra once. A veces se gana y, a veces, se pierde. No hay rival pequeño. Hemos tenido oportunidades pero el gol en contra nos ha descentrado. Hay que jugar por las bandas. Ha funcionado muy bien el achique de espacios. La expulsión ha sido injusta. No me gusta hablar de los árbitros. El fútbol es así. ¿Te gustan estas visiones filosóficas sobre el fútbol? Son las que suelen utilizar algunos futbolistas muy leídos.

El fútbol, además, promueve la concordia entre países. No sabes las ganas que tengo de que llegue el Mundial para ver un España-Panamá. Ya sé que más de uno tendrá el corazón dividido pero el movimiento de capitales acaba haciendo el cariño. Conoces un paraíso fiscal en una noche de ingeniería financiera, te gusta, le gustas, llegan las primeras citas en un bufete de abogados y, en pocos meses, acabas teniendo una preciosa offshore. ¡Ay, el amor!

Pero no todo es bonito en esta vida. No sé si has mirado el calendario de la Eurocopa. Perdona el spoiler pero coincide con el de la campaña electoral. Ya le puedes ir diciendo a tus spin doctors y a tu director de campaña que no hagan coincidir ningún míting con un partido de fútbol. Lo importante es lo importante y la política es así. No hay rival pequeño y hay que jugar por las bandas. En tu caso por la derecha, claro. Porque, si a siete millones de votantes no le importaron los casos de corrupción en tu partido, estoy seguro que los votos no se decidirán por los resultados de la selección española. Estoy seguro, además, de que ningún candidato se pondrá la camiseta de la selección para pescar algunos votos. ¿Sabes qué pasa? Que cuando uno pertenece a la clase media, a veces se gana, pero sobre todo se pierde.

Àlex

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