Twitter, ciudad sin ley… ni educación #DanielCeballos

daniel

Estimado, o no, Dani:

Vivir en sociedad es una de las mejores alternativas que todo ser humano debe barajar como proyecto vital. Para empezar, es divertido. Aumentan las posibilidades de que alguien te cuente un chiste y, sobre todo, provoca que la tarea de explicarlos sea más gratificante. Y es que contar chistes estando solo, mirando la pared, mientras en la mente se proyectan las cinco temporadas de Breaking Bad, es tan raro como ver a algunos futbolistas en una biblioteca.

Como te decía, vivir en sociedad constituye una opción a tener en cuenta. Permite conocer a otras personas, intercambiar ideas, experiencias. Permite hasta algo tan humano como compartir afectos. Además, el contacto con otras personas posibilita que te puedan echar una mano en un momento en el que necesitemos su presencia. Por ejemplo, imagínate que se te estropea el ebook justo en el instante en el que estás a punto de acabar la lectura de alguno de esos clásicos a los que, sin duda, debes ser muy aficionado. Enfrascado en la lectura de Joyce, Wilde o Baudelaire te quedas de repente sin ningún texto que llevarte al cerebro. Terrible, ¿no? No hay ningún museo abierto a esas horas, ninguna exposición disponible, ninguna conferencia sobre alguno de los temas a los que debes ser aficionado. No quiero agobiarte pero en personas tan leídas como tú, debe ser una experiencia poco recomendable. Vivir en sociedad te permite buscar en las páginas amarillas y encontrar a alguien que te pueda solucionar el problema con el ebook. Así de simple. Si estuvieras solo, en una cueva perdida en el lugar más recóndito del planeta, resultaría todo más complicado. Por otra parte, vivir del fútbol resultaría muy difícil. Los partidos entre cavernícolas no tienen mucha resonancia mediática. Bueno… déjame que me piense esto último.

Vivir en sociedad permite entrar en contacto con profesionales que llenan nuestras carencias en temas que no dominamos. Unos de esos profesionales son los community managers. Ante el desarrollo de las redes sociales, sin duda es una de las profesiones con más futuro. Los CM son personas cultas, que no cometen faltas de ortografía y que están acostumbradas a relacionarse socialmente. No entraré a valorar si es más difícil lanzar un córner o escribir un tuit ingenioso y educado, sin embargo, la profesionalidad de los CM permite que nuestras carencias queden minimizadas cuando se trata de relacionarnos con otras personas a través de la escritura. Un ejemplo: cuando utilizas el concepto “catalán de mierda” estás actuando como un estereotipo de xenófobo (además de cerrarte las puertas a equipos como el Barça o el Espanyol). Si, pongamos el caso, hubieses escrito “imbécil de mierda”, únicamente habrías entrado en la categoría de maleducado demostrando tu formación a distancia… a distancia de cualquier centro educativo, obviamente. La expresión “catalán de mierda” muestra odio hacia un colectivo en concreto atendiendo a su origen. No es, desde luego, el mejor punto de partida para trabajar adecuadamente el aspecto social que posee Twitter. Briconsejo del día: contrata los servicios de un buen CM, si es que no lo has hecho ya. Y es que, parafraseando a Groucho Marx, es mejor no escribir tuits y parecer tonto, que escribirlos y despejar toda posible duda.

Àlex

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