Los superpoderes de Rajoy

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Estimado, o no. Alpedreteno:

¡Qué maravilloso es Rajoy! Jamás se habían conocido semejantes superpoderes desde que Kal-El (aka Supermán) fue enviado por sus padres a la Tierra desde el planeta Krypton en una nave espacial. De hecho, Rajoy es una mezcla de Supermán, Spiderman, Batman y Yoda (por su manera de hablar, lógicamente).

La prueba la tienes en las semifinales de la Champions. Cómo defendía, cómo controlaba el centro del campo, qué solvencia en los uno contra uno, qué maravillosa conducción y cómo remataba de cabeza en cada centro que se daba él mismo desde las dos bandas. Un prodigio futbolístico. Además, se han de sumar sus capacidades con la táctica. Qué bien colocó a los once Rajoys en el campo y qué elocuente fue su charla preparatoria: “es el entrenador el que elige el delantero centro y es el delantero centro el que quiere que sean los goles el entrenador”.

Estoy contigo, Alpedreteno. El hecho de que la final de la Champions la jueguen dos equipos españoles es un éxito de España. Así, en su conjunto. Es un éxito de la cornisa cantábrica, de la meseta, del Guadiana y, sobre todo, del Manzanares. Es un éxito del gremio de los panaderos, de la Asociación de Ayuda en Carretera, del Ministerio de Fomento, de los sindicatos, de la Patronal y de todos los informáticos que te reinstalan el Windows y te hacen sonreír cuando suena la maravillosa música de inicio del sistema operativo. Que el Real Madrid y el Atlético de Madrid vayan a Milán es un éxito de España. Así, en su conjunto. Es un éxito de la reforma laboral, de la ley Mordaza, de las sentencias del Tribunal Constitucional contra las leyes catalanas, de los parados de larga duración y de la ingeniería financiera. Porque los ligerillos problemillas insignificantes de España se resuelven cuando la pelotita entra en la portería. De esta forma, cuando Rajoy remata los córners, chuta un penalty o bloca el disparo de un delantero contrario, todos somos felices. No nos merecemos este presidente en funciones con los superpoderes de la ubicuidad, la omnisciencia y, sobre todo, la elocuencia. Ya sabemos quién será el próximo Balón de Oro, Bota de Oro y Miss Camiseta Mojada.

Àlex

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