Lecciones, las justas

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Estimado, o no, Juanders:

No me siento un leproso. Hablo castellano y no me siento un leproso. Entre otras cosas porque jamás se debería estigmatizar a nadie por una enfermedad o por la lengua que habla y, mucho menos, hacer determinadas comparaciones altamente demagógicas y que lo único que provocan es vergüenza ajena.

En Catalunya, a nadie se le mira mal por hablar en castellano. Y si empezamos a convertir la anécdota en categoría, quizá empiece a hablar del jefe de prensa del Real Madrid, que prohibió hablar en catalán a un jugador menospreciando a todos los hablantes de una lengua con tanta historia.

No hace falta realizar ningún estudio sociológico para saber que muchos somos hijos de andaluces, aragoneses, murcianos o extremeños y que en casa se ha hablado en castellano desde siempre. Veinte minutos con un mando a distancia y un televisor te resultarán suficientes para comprobar la anecdótica presencia en horas de emisión del catalán en las cadenas que emiten en Catalunya. Un vistazo rápido a un quiosco, te permitirá comprobar el peso abrumador de publicaciones en castellano. ¿Sigo? En fin, déjame que te regale algunas cifras para que salgas de tu zona de prejuicios, estereotipos y sociología de tertulia:

Según un estudio de la Generalitat, el 35,7% de la población adulta en Catalunya ha nacido fuera (17,2% en el extranjero y 18,5% en el resto del Estado). El 55,3% de la población adulta tiene dos progenitores nacidos fuera. Más de 662.000 personas tienen lenguas iniciales diferentes al catalán o al castellano. En el año 2013 el 97,5% de la población sabía hablar, leer y escribir en castellano frente a un 68,2% que lo hacía en catalán. Si tienes en cuenta la relación entre lengua inicial y lengua de identificación, el 44,9% mantienen el castellano, frente al 29,2% que mantienen el catalán. En el Parlament de Catalunya los diputados de PP y C’s pueden hablar sin ningún problema en castellano. En cambio, los diputados catalanes no pueden expresarse en su lengua materna en el parlamento español. No son opiniones. Son datos.

La lepra lingüística está en la mirada. Está en los ojos que se niegan a ver la realidad, tal como es. Una realidad compleja, tanto sociológicamente como lingüísticamente, en la que las culturas minoritarias luchan diariamente por conservar su espacio dentro de un mundo globalizado donde los imperialismos culturales se niegan a aceptar la diversidad y donde empujan, a veces sutilmente y en otras ocasiones con agresividad manifiesta, aquello que discute la uniformidad y su supremacía.

Te voy a dar otro dato: hay más universidades alemanas en las que se pueda estudiar catalán (20) que universidades españolas (7). Entre otras, hay 21 en Francia, 11 en Italia y 5 en Polonia (prohibido chistes malos con esta última, por favor). Más de 150 universidades en todo el mundo imparten estudios en catalán. Pero, no, el problema está en Catalunya. Aquí es donde el bilingüismo plantea todos los problemas habidos y por haber. ¿Quieres leer lo que se dice en la web Intercat sobre el catalán en las universidades?

El catalán es la lengua de uso normal en la actividad docente y administrativa de las universidades catalanas. Los estatutos de las universidades reconocen el catalán como lengua propia, y acogen la lengua española en convivencia con la catalana en plena igualdad de derechos para la comunidad universitaria.

El personal académico y el alumnado tienen el derecho de expresarse, en cualquier situación docente, en la lengua oficial que prefieran (…). En todas las universidades se ofrece una formación gratuita o subvencionada, a menudo antes del periodo académico, que sirve de apoyo para favorecer la comprensión de la lengua de las clases, de la universidad y, en definitiva, de la ciudad. No se pide que hablen en catalán, sino que lo puedan entender.

Aproximadamente, el 60 % de las clases de nuestras universidades se dan en catalán. La lengua en la que se imparte cada asignatura es una información pública que suele aparecer en las guías docentes. En la mayoría de universidades, no existen dos líneas –una en catalán y otra en castellano– para los estudiantes de movilidad, sino que conviven estudiantes catalanes con estudiantes foráneos, lo que representa un enriquecimiento para todos.

Pues sí, informado tuitero, lecciones podemos dar muchas. Y es posible que pronto las recibas desde el extranjero.

Àlex

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