La política según Pedro Sánchez

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Estimado, o no, Pedro:

Se abre el telón, se ve a una pareja que está a punto de divorciarse en el despacho de un coach para parejas.

Coach: está bien. Hablemos de lo que os separa.

Ella: ronca, le huelen los pies, lo único que le gusta es el fútbol. No lee. Jamás ha pisado un museo. Odio a su madre. Cuando sale de trabajar se va con los amigotes al bar. Se olvidó de mi cumpleaños y cuando lo recordó me llevó a comer a un Mc Donald’s.

Él: estornuda muy fuerte, no soporto su perfume, lo único que le gusta es ver Sálvame. Se pasa el día leyendo revistas del corazón. Jamás ha pisado un campo de fútbol. Odio a su hermano. Cuando sale de trabajar se va al gimnasio con sus amigas. Se olvidó del cumpleaños de Messi y cuando lo recordó se río de su barba de Pablo Motos.

Coach: uf… os separan muchas cosas, ¿no? Ahora hablemos de lo que os une.

Ella: ¿la hipoteca?

Él: Ummm… sí, la hipoteca.

Muy bien, Pedro: ¿cómo se llama la película? “No es política, es coaching”

¡Cómo ha cambiado la política! Yo creía que era otra cosa. Estaba convencido de que trataba de resolver los problemas que plantea la convivencia colectiva, de que estudiaba el poder público o del Estado y de que intentaba influir en los diferentes poderes privados para obtener el bien común. Porque, si la política es hablar de lo que nos une y no de lo que nos separa, ¿cuál sería exactamente la función de los políticos? ¿Sonreír en la foto cuando las cosas van bien? ¿Autoelegirse como los salvadores de la patria sin haber solucionado uno solo de los problemas que genera la convivencia? ¿Permanecer callados esperando que los conflictos se finiquiten solos como hace Rajoy?

Política es decirle a la suegra que no te la llevas de vacaciones. Política es hablar de inversiones cuando tu mujer te pilla un cargo en la cuenta corriente a nombre de “Club Mónica, masajes con final feliz“. Política es, por ejemplo, dimitir cuando no has podido formar gobierno.

Y si la política ha cambiado, al socialismo del PSOE no lo reconoce ni Marx. De la lucha de clases se ha pasado a la ducha en yates (Felipe González es un experto). Por eso, al menos espero que sigáis creyendo en el otro Marx, el genial Groucho: “la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

Àlex

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