España Generosa #JaJaJa

españa

Estimada, o no, España Generosa:

No voy analizar si vuestro nombre es un oxímoron pero, ya que os habéis autodefinido como generosos, estaría bien que añadieseis el calificativo de Modesta. España Generosa y Modesta. Bueno, ya que estamos, también podríais añadir “Muy limpia y muy de su casa”. España Generosa, Modesta, Muy Limpia y Muy de Su Casa. ¡Toma, ya! ¡Peazo de nombre!

Pero no os escribo para sugerir cambios en el naming de vuestra filantrópica plataforma. La razón de esta carta, amistosa a la par que dicharachera, es formularos una pregunta muy simple: ¿es necesario? Quiero decir, ¿es necesario que la España Generosa se gaste dinero en comprar banderitas? Corréis el riesgo de que os tachen de nacionalistas y vosotros no sois nacionalistas. ¡¡¡No, qué va!!! ¡¡¡Para nada!!! Lo de exhibir símbolos de una nación no es propio de nacionalistas. Eso lo hacen los patriotas. Con la mano en el pecho y cantando al cielo el himno de España. Ups, quería decir tarareándolo. Había olvidado que tiene menos letra que la etiqueta de un champú para calvos.

No sé… yo lo de regalar banderitas de España para conseguir que los independentistas mostremos respeto hacia los símbolos nacionales, no sé… lo veo poco efectivo. ¿Y si probáis a convencer al establishment franquista de la conveniencia de un referéndum de autodetermimación en Catalunya? ¿Y si les decís a los miembros del Tribunal Constitucional que dejen de suspender leyes aprobadas por el parlamento que los catalanes hemos elegido? ¿Y si convencéis a los de siempre de que dejen de insultarnos? ¿Y si habláis con Bertín Osborne para que se rinda y cese en su actividad de hacer espectáculos con Arévalo? Bueno, esto último es una petición personal mía pero, si cuela, cuela.

Puestos a regalar, amigos generosos, estaría bien que nos regalarais la posibilidad de no insultar nuestra inteligencia. Es que, pensar que con una banderita de plástico en las manos vamos a dejar de ser independentistas y de protestar contra todo aquello con lo que no estamos de acuerdo, es llegar a una conclusión que dejaría al más ingenuo de los Teletubbies como Premio Nobel de una ciencia aún por descubrir.

Está bien que seáis así. Admiro esa inocencia y esa visión idílica del país. Pero, entre vuestra hipotética generosidad y la certeza de recaudar nuestros impuestos, me quedo con lo segundo. De buen rollete, ¿eh?

Àlex

Em pots seguir al Twitter @blogsocietat i també al Facebook