El Naranjito de Felisuco

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Estimado, o no, Felisuco:

Hoy hemos sabido que serás número uno en las lista de Ciudadanos por Cantabria. ¡Felicidades! Que un humorista como tú se convierta en político es lo mejor que le puede pasar… Ups, espera, iba a decir que es lo mejor que le puede pasar a la política pero ahora ya no estoy tan seguro. Quizá, en tu caso, es lo mejor que le puede a pasar al humor. ¿Lo has pillado? El chiste, quería decir. Ya, de acuerdo, no te ha hecho ni puñetera gracia. Yo es que no soy humorista. Me cuesta encontrarle la gracia a las cosas. Y eso que este país nos brinda grandes oportunidades para la hilaridad pero es que todo se está convirtiendo en un espectáculo del absurdo y las risas empiezan a sonarme raras. Entre otras cosas porque, desde que Jorge Fernández Díaz confesó que tenía un ángel de la guarda que se llama Marcelo y que le ayuda a aparcar el coche, ya se ha alcanzado el techo del humor. Todo lo que venga después resultará imposible de superar en este país absurdo.

El Yoyas, Toni Cantó, ahora tú. No digo que no podáis tener un discurso político pero es que no te imagino hablando sobre las instituciones europeas, el reto de la inmigración, la fiscalidad en España o las políticas necesarias para evitar la corrupción. Seguramente el problema lo tengo yo. Ya sé que pasar del monólogo al discurso político no debería representar más reto que el de superar las chorradas que dice Rajoy pero, aún así, creo recordar que los políticos toman decisiones y que en ese proceso es probable que sean necesarias credenciales más potentes que explicar chistes como el de la chorra.

Amos Oz dijo que nunca había visto a un fanático con sentido del humor, ni a nadie con sentido del humor que fuese un fanático. ¿Tienes en mente la imagen del nombrado Jorge Fernández Díaz? Pues, eso. Al menos podemos intuir que no serás un fanático.

En resumen, si sales elegido diputado, desconozco qué aportarás al país desde tu vertiente de político. Espero, de todas formas, que nos ahorres el espectáculo de ver tu pene en un debate televisivo. Aunque, si finalmente te decides por esa palanca de atracción del voto, al menos te pido que lo pintes de naranja como el color de tu partido. Por supuesto, le llamaremos el “Naranjito de Felisuco”.

P.D. Desconozco el motivo por el que he relacionado tu pene con una palanca de atracción. Hoy tengo psicoanálisis. Ya me pondré en contacto contigo para explicarte el porqué de semejante asociación de ideas.

Àlex

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