Postureo esclavista

rosell

Estimado, o no, Joan:

He leído tu afirmación sobre cómo debe ser el trabajo en el siglo XXI y no puedo estar más de acuerdo. Ahora ya no hay que aspirar a que los trabajadores vivan con seguridad, ni puedan contar con propiedades, ni tengan derecho a disfrutar de bajas laborales o de vacaciones. ¿Para qué? Con lo preciosa que es la inseguridad y trabajar lo que haga falta por un sueldo de mierda. Llegar por la mañana al curro y no saber si al día siguiente podrás seguir teniendo ingresos, es lo mejor que le puede suceder a una persona. Le da un aliciente a tu vida que jamás conseguirías con contratos fijos. Es la llamada a la aventura diaria. Es como entrar en Disneyland con la alegría de saber que el día te puede traer maravillosas sorpresas como un sobre con el finiquito y una maravillosa patada en el culo. ¡Si hasta te puedes hacer un selfie y colgarlo en el Facebook! “Con mi jefe que me ha despedido”. 1000 likes, por lo menos.

De todas maneras, yo no apostaría por contratos de un día. Nunca sabes si el trabajador que tienes a tus órdenes va a ser productivo por la tarde. Quizá ha comido demasiado, le ha entrado sueño y ya no rinde tan bien. Lo que es necesario es que establezcamos ya la esclavitud como modelo laboral de futuro. Eso sí que nos hará realmente competitivos. Para empezar, podrás tener empresas con un coste salarial de cero euros, lo que permitirá aumentar enormemente los beneficios (de los empresarios, claro). Tú le dices a los alemanes que pueden venir aquí a fabricar coches y que lo harán esclavos altamente cualificados y estoy seguro de que la Merkel baila un pasodoble si hace falta. Además yo establecería jornadas de 20 horas diarias. Hay estudios inventados por la patronal de no sé qué país que dicen que con dormir cuatro horas ya es suficiente. Pues venga, todos contentos porque durante esas veinte horas diarias de jornada laboral podrás conocer a tus compañeros de trabajo, fomentar tu socialización y hacer amistades. ¿Qué más quieres? ¡Si encima te dan agua y comida gratis!

De todas maneras, y sin ser economista, hay algo que me preocupa de este tema: ¿quién consumirá? Porque tengo entendido que las empresas fabrican bienes o proporcionan servicios. Si los esclavos se supone que no tienen poder adquisitivo, ¿quién consumirá esos bienes y servicios? Quizá les debamos pedir a todos los empresarios que hagan un esfuerzo en revertir esos beneficios económicos extraordinarios en la sociedad, no sé, comprando yates, mansiones enormes, comiendo cada día en restaurantes de lujo…

Las grandes civilizaciones confiaron en la esclavitud: Egipto, el Imperio Romano, Inditex (ups, esto no es un imperio, ¿no?). En todo caso, la esclavitud mola mucho.

Lo que es curioso, Joan, es que digas que el contrato fijo es algo del siglo XIX cuando fue precisamente en 1837 cuando se abolió la esclavitud en la España peninsular. En fin, me ha resultado tan cansado hacer demagogia que estoy pensando en pedir a mi amo y señor que me conceda un vaso de agua extra.

Àlex

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