Mesías Rivera

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Estimado, o no, Albert:

Llegó el Mesías. Y lo hizo de naranja, como la mascota de España 82, como una bombona de butano dispuesta a dar energía a la sociedad mundial. Primero enseñó a pescar a los andaluces. Ahora se pasea por Venezuela con cara afligida, frunciendo el entrecejo y extendiendo la mano para lograr que el neoliberalismo desplace a la izquierda mala, malota. Pam, pam, al culete, Maduro. Llega el Mesías para salvar al mundo. Y lo hace en nombre de todos los españoles. Los que le votaron y los que no. Los que pactarían con él, aún llamándose socialistas y obreros, y los que no lo quieren ver ni en pintura. Pero para eso están los Mesías. Para eso las páginas de las novelas se llenan de héroes dispuestos a sacrificarse por otros. Benditas ficciones que nos reconcilian de lo que somos y que nos acercan a aquello que queremos ser.

Alcemos la voz. Ha llegado el Mesías dispuesto a cambiar el mundo. Sólo él sabe cómo hacerlo. Sólo él puede hablar en nombre de todos. Tú no eres Albert. ¡Qué vas a saber tú, que no has sido el elegido! Haber nacido Albert. Haber nacido Rivera. Haber sido iluminado por el saber universal, aquél que da soluciones donde los demás sólo ven problemas.

Albert, el mesiánico. La cosmovisión naranja, la Weltanschauung tuitera en pos de una utopía. Llega un nuevo orden que trasciende océanos. Y el Mesías barcelonés, el nieto de Lucas, está dispuesto a hacérnoslo saber porque habla en nombre de todos. ¿Sólo él se cree capacitado para hablar en nombre de todos? No, por supuesto. Hay bofetadas (metafóricas, claro) por aparecer a la vista del electorado como un Mesías. Se le llama populismo, pero a nadie parece importarle. Necesitamos wi-fi gratis, vacaciones en la playa y un líder populista que sea bueno en las tertulias. Somos así de exigentes.

Por eso, llego el Mesías. Y lo hizo de naranja, como la camiseta de Holanda, aquel país que en el siglo XVII se independizó de España y que ahora no vaga perdido en el espacio. Ironías de la vida. Naranja. Color brillante y energético. Alcemos la voz: ha llegado el Mesías de naranja para hablar en nombre de todos y que Metroscopia nos diga que es el líder mejor valorado… en Venezuela.

Àlex

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