Un haiku pepero

alicia

Estimada, o no, Alicia:

Agradezco el esfuerzo que habéis realizado por popularizar el noble arte del haiku pero, en mi humilde opinión, vuestro margen de mejora es amplio. Para empezar, esta muestra de bella micropoesía japonesa sigue una pequeña regla: consta de tres versos sin rima de 5, 7 y 5 sílabas. Además, los haikus suelen hacer referencia a escenas de la naturaleza y de la vida cotidiana. Sí, ya lo sé, lo de la creación de empleo puede parecer un tema de la vida cotidiana pero el espíritu del haiku no es exactamente ése.

Te voy a poner un ejemplo de Yosa Buson:

Los días lentos

se apilan, evocando

un viejo antaño.

Otro ejemplo, pero esta vez de Borges:

¿Es un imperio

esa luz que se apaga

o una luciérnaga?

Precioso, ¿no?

Ya sé que Rajoy lleva tiempo intentando desarrollar en sus declaraciones el arte del haiku:

Un plato es un

plato y un vaso es

un vaso. Oh, yeah!

Pero esta vez habéis forzado demasiado la máquina.

De cada dos trabajos

que se crean en España,

uno es en España.

¡Esto no es un haiku! ¡Esto es una empanada mental! ¡Es como decir “los españoles son muy españoles y mucho españoles”!

¡Ay, Freud! ¿Por qué nació tan pronto? Podría haber hecho una perfecta radiografía de vuestras obsesiones. Ya sé que todos somos unos neuróticos en potencia pero es que, esa permanente consideración de España como centro de toda la creación, os lleva a cometer este tipo de deslices. Puestos a elegir en el amplio catálogo de obsesiones con las que uno puede dotarse, hubiese preferido que os diese por coleccionar disfraces de princesa Disney. Verte dar una rueda de prensa disfrazada de Rapunzel sería algo por lo que pagaría una cantidad considerable de dinero. Mientras esperamos ese maravilloso momento, te regalo un haiku:

Esta España

que a ti obsesiona

en un tuit se repitió.

Àlex

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