La teoría del parchís de Fernández Díaz #RENFE

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Estimado, o no, Jorge:

No sé si conoces la famosa teoría del parchís. Se puede resumir en la frase: mato una y cuento veinte. Es como si, un día, de los 365 días que tiene el año, una chica en una discoteca te mira y después vas presumiendo con los amigos de que eres el centro de todas las miradas femeninas. La disonancia cognitiva es perfecta, además, cuando descubres que esa chica que te miró en la discoteca es estrábica.

Pues ésa es precisamente la teoría que has aplicado en el caso de la RENFE en Catalunya (desconozco, por otra parte, si las chicas te miran mucho). ¿Hay robos de cobre? Sí, hay robos de cobre. ¿Justifican estos casos el caos generalizado que vivimos los catalanes día sí y día también cuando entramos en una estación de la RENFE? ¡Ni de coña! La teoría del parchís: mato una y cuento veinte.

Los ladrones de cobre no saben nada de conflictos laborales y, como los usuarios de los trenes, tampoco saben diferenciar una huelga convocada legalmente de una huelga de celo. Y, por supuesto, los ladrones de cobre no tienen ninguna culpa en la falta de inversiones del Estado y en el mantenimiento deficiente de la red ferroviaria. Ayer supimos que hay 126 incidencias pendientes de reparación por parte de Adif. 126, Jorge. 126. Estos puntos provocan que los trenes deban ir a una velocidad inferior a lo normal. En algunos casos, exageradamente inferior a lo normal. Cada día llegan tarde el 14% de los trenes de Cercanías y el 51% de los Regionales. Cada día. Y como cada día no hay robos de cobre, sólo hay una respuesta a tu teoría del parchís: nos tratas como gilipollas. A los trabajadores que ya no saben a qué hora levantarse para no llegar tarde, los tratas de gilipollas. A los estudiantes que llegan tarde a clases o a exámenes, los tratas de gilipollas. Y, en general, a la ciudadanía la tratas de gilipollas. El problema es que tanto la teoría del parchís, como el hecho de tratar a la gente de gilipollas, se está convirtiendo en el deporte nacional de la clase política.

Pero lo que más estupefacto me deja de tu estrategia (vuestra estrategia) es que, desde el 2010, desde que a muchos catalanes se nos hinchó definitivamente lo que no suena con la sentencia del Tribunal Constitucional, no sólo no habéis redoblado los esfuerzos para quitarnos de argumentos a los independentistas, sino que nos habéis sometido a una asfixia económica y a un menosprecio difícil de entender para cualquier coach emocional. Y lo habéis hecho con todos los catalanes (no sólo con los independentistas). Porque si el Estado invertía, ya en el 2014, 699 euros en cada ciudadano de Castilla-León y sólo 145 en cada catalán, es que hay algo que no funciona. Y si la población catalana representa el 16% de la población española, produce el 19% del PIB y en el 2015 se presupuestaron unas inversiones únicamente del 9,5%, lo que no vamos es a exigirles responsabilidades a los ladrones de cobre. Y si crees que la chica estrábica no hace más que mirarte, cambia de lado para comprobar si te sigue con la mirada, pero no nos trates de gilipollas.

Àlex

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