Corruption awards

corleone

Como diría Mariano Rajoy Brey, ese gran pensador del siglo XXII (sí, es un adelantado a su tiempo): “España es una gran nación y tiene muchos españoles”. Ya sé que algo parecido podría decirse de Laponia: “Laponia es una gran región y tiene muchos renos”. Pero hay una diferencia: los renos no llenan las urnas de votos a partidos cargados de corrupción hasta las cejas. Y, en eso, hay que admitir cierta superioridad moral de los renos. Además, son los encargados, junto a Papá Noel, de transportar los regalos de Navidad. Y, qué queréis que os diga, si fuese Rajoy el encargado de repartir los regalos, seguro que alguien pillaba cacho con las comisiones. Por este motivo, y ya que no podemos llegar a la inteligencia política de los renos, al menos dignifiquemos el país con algo de innovación.

En consecuencia, propongo… rrrrrrrrrrrrr…. redoble de tambor… rrrrrrrrrrrrr… ¡¡¡crear la primera edición de los CORRUPTION AWARDS!!! Toma, ya. Ahí queda eso. Ya que hemos aceptado la corrupción política como un valor en alza, premiémosla. Seamos el primer país del mundo en incentivarla con una maravillosa gala anual. ¿No os la imagináis? Bárcenas llegando en su pedazo de coche, los flashes de la prensa, la alfombra roja, el posado en el photocall, la entrevista machista y banal sobre los vestidos de las mujeres, Ana Pastor comentando los making off de las tramas de corrupción… ¡¡¡Qué maravilla!!! Por supuesto, en la gala habría un presentador. Propongo a Montoro y su inigualable sentido del humor. ¿Habría actuaciones musicales? Evidentemente: Isabel Pantoja, Bertín Osborne, Montserrat Caballé… ¿Y chistes? Claro, aquí tenéis el primero:

Mariano Rajoy: Luis, tenemos que hablar.

Luis Bárcenas: ¿Sobre?

Mariano Rajoy: Sí, gracias.

Ja, ja, ja… El público descojonándose en sus asientos mientras una ráfaga musical anuncia la presencia de algún imputado famoso para entregar el primer premio. Por cierto, como premio propongo un busto de Vito Corleone. Así tendríamos los Max, los Goya y los Corleone. Precioso.

Y como en todos los premios culturales (sí, la corrupción es cultura, chunga, pero cultura) los premios tendrían categorías:

Mejor trama de corrupción.

Mejor guión urbanístico.

Mejor oficina antifraude.

Mejor comisionista.

Mejor sobresueldo.

Mejor financiación irregular de partido político.

Mejor prevaricador.

Mejor prevaricador secundario.

Mejor pufo urbanístico.

Mejor caja B.

Mejor evasor de impuestos.

Mejor cuenta en Suiza.

Mejor coproducción hispano-panameña.

Y el Premio Montesquieu al político que haya sabido unir mejor los tres poderes del estado.

Eh, que no es broma. Que 7.906.185 votantes ya han premiado los magníficos blockbusters Palma Arena, Nóos, Gürtel, Fabra, Púnica, Tarjetas Black, Faycan, Liber, Bankia… ¡Hay mercado, nenes!

Àlex

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