Ping… Mira tu DNI… Pong…

tenis mesa

Estimado, o no, árbitro:

Es probable que me equivoque pero sospecho que seguir fijamente con la mirada y durante tantos minutos una bolita blanca de tamaño testicular mientras se mueve de un lado a otro de una mesa no puede ser bueno para el resto de actividades cognitivas. Y es que, esa sobreactuación más propia de un actor de culebrón, escapa de toda comprensión humana. ¿Qué tiene el catalán que os pone más tensos que a Fernández Díaz en un concurso de belleza mientras representa a España con su grácil figura? ¿Son los pronoms febles? ¿Es porque le ponemos un palito a la c y la pronunciamos como una s? ¿Es porque el catalán tiene más vocales? ¿O es porque cuando hablamos parece que partamos nueces? No crec, no crec. En todo caso, España debe ser uno de los pocos países del mundo en los que una lengua genera tanta hiperventilación (si excluimos las películas porno, claro).

Quizá te rompo algún que otro esquema pero me gustaría explicarte que los catalanes no formamos parte de ninguna secta secreta del tipo “fans de Camela” o “votantes de VOX”. El catalán no es un código secreto que utilizamos para conspirar. De hecho, dos catalanes como Fernández Díaz (sí, el del concurso de belleza) y Daniel de Alfonso hablaron en castellano para conspirar contra los independentistas.

Empiezo a pensar que el catalán es más poderoso que la kriptonita, la Viagra o el café de las siete de la mañana. Todas las academias en las que se estudia la preciosa lengua de Miquel Martí i Pol deberían advertir que su uso en público puede provocar ansiedad, aumento de la actividad cardiovascular y una mala hostia del copón en algunas personas. Pues nada, amigo árbitro… Ping… El català escrit també et posa de mala hòstia? Pong… Doncs, si és així… Ping… Ha estat tot un plaer… Pong… Tocar-te els collons… Ping… Topant de cap en una i altra soca… Pong… avançant d’esma pel camí de l’aigua… Ping… se’n ve la vaca tota sola. És cega… Pong…

P.D. Espero que los árbitros de tenis de mesa me perdonen el primer párrafo.

Àlex

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