Carta a Florentino Pérez

Florentino

Estimado, o no, Florentino:

En estos tiempos de corrupción, en los que la trilogía de El Padrino parece hasta flojita y la realidad nos muerde sin ningún tipo de clemencia, resulta sorprendente encontrarse a personas tan honestas y de conducta intachable como el presidente del Real Madrid. Tú, que firmas operaciones de miles de millones de euros casi a diario, que tienes más amistades que el perrito de Scottex, que compartes gin tonic en el palco del Bernabéu con la flor y nata del Spanish establishment, resulta que eres la viva imagen de la perfección fiscal. Te envidio. En serio, envidio tu intachable respeto a la fiscalidad española.

Los que recibimos como fuente de ingresos una nómina tirando a flojita, administramos como máximo dos o tres cuentas corrientes, no jugamos en Bolsa, ni realizamos ningún tipo de inversión y sólo tenemos la hipoteca del piso y un coche pagado a plazos, si Hacienda nos envía un borrador incorrecto de la declaración del IRPF y lo firmamos porque no somos expertos, tenemos la placentera seguridad de que nos meterán un palo. Y eso, es maravilloso. Piensas: “qué bien funciona el sistema. Si han descubierto que mi borrador de la declaración estaba mal, qué no harán con las empresas del IBEX 35 y con magnates multimillonarios como Florentino Pérez”.

Por esta razón, quiero felicitarte y hacerte unas pocas preguntas que no puedo evitar que den vueltas en mi cabecita de currante. Por ejemplo, ¿no tienes ni siquiera una multa de aparcamiento que manche esa imagen de perfección y honestidad? ¿Nunca has dejado el coche en doble fila con la excusa de “es un minuto” y te has ido a hacer un café con leche? ¿Devuelves los libros a tiempo en la biblioteca? ¿Tapas el bote de champú en la ducha? ¿Bajas la tapa del inodoro? ¿Comes palomitas en el cine sin hacer ruido? ¿Conduces por la derecha en la autopista? ¿Jamás le has dicho a alguien “ya te llamaré” sabiendo que no piensas hacerlo? ¿No escondes la barriga cuando te hacen una foto?

En fin, estoy impresionado. Especialmente por el escrupuloso respeto a tus obligaciones fiscales. Enhorabuena. Yo, por si acaso, en mi próxima declaración de la Renta marcaré la casilla “conozco a Florentino”. Y, si cuela, cuela.

Àlex

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