Don’t feed the troll

Don't feed the trolls

Como vivo de, por y para el audiovisual soy un gran aficionado a YouTube. Y no sólo por la posibilidad de satisfacer mi consumo audiovisual con piezas de gran calidad. También me parece una plataforma estupenda para que talentos de todo el mundo tengan un espacio, más allá del generado por las grandes corporaciones, en el que puedan exhibir su don en diferentes campos (música, danza, pintura, etc.). Sin embargo, hay un hecho en YouTube que me llama mucho la atención. Estoy hablando del dibujito con el pulgar que al usuario le hace sentir como una especie de romano dispuesto a decidir si el gladiador derrotado debe morir o no. Especialmente surrealista se me antoja lo que se conocía en esos ambientes de la Antigua Roma como “pollice verso” o pulgar hacia abajo. Obviamente no se trata de decidir en YouTube si el autor o el contenido del vídeo merecen pasar a otra vida pero sí que, de alguna manera, actúa como vía de escape de las frustraciones personales del usuario.

Hagamos una prueba. Nocturno en mi bemol mayor. Op.9 Nº2 de Chopin. En mi muy modesta opinión se trata de uno de los pasajes musicales más bellos de la Historia de la música. Ya sé que lo que estoy diciendo es algo muy subjetivo pero si afirmo que el compositor polaco ha sido uno de los grandes genios que ha dado la Humanidad, no creo que haya muchos trolls que me lo discutan (troll: persona que está en contra de todo y que utiliza internet para publicitar sus carencias afectivas).

chopin

Cojamos un vídeo al azar. Dmitry Shishkin, un joven intérprete que personalmente me gusta mucho. 340 pulgares hacia arriba y 5 hacia abajo. Es decir, en las más de 30.000 reproducciones del vídeo, han habido 5 personas insatisfechas con algún aspecto. Si han tomado la decisión de ver un vídeo para escuchar a Chopin, no creo que el músico polaco les represente un problema. Si yo quiero ver un vídeo de Marillion, mi grupo favorito, no se me ocurre teclear en el buscador de YouTube las palabras Kiko Rivera. Soy un neurótico, pero no tanto.

¿Qué es lo que no les ha gustado a esas 5 personas? ¿El pianista? Dmitry Shishkin. En el 2004 ganó la quinta edición del International Nutcracker Television Competition for Young Musicians. En 2013 se llevó el tercer premio en la Busoni International Piano Competition en Bolzano y también el tercer premio en la Friuli Venezia Giulia International Piano Competition. Además, en el 2014 quedó segundo en la BNDES International Piano Competition en Río de Janeiro. Pues sí que son exigentes esas cinco personas.

rachmaninoff

Cambiemos de intérprete. Serguéi Rajmáninov, considerado por muchos el mejor pianista de todos los tiempos. 133 personas han manifestado que la combinación Chopin-Rajmáninov no les complacía. ¡¡¡Mí no entender niada!!!

La anhedonia es la incapacidad para experimentar placer o satisfacción en casi todas las actividades. ¿Vivimos unos tiempos anhedónicos? Quizá sería muy injusto afirmarlo pero sigo sin comprender por qué 133 personas han cogido el ratón del ordenador y han ejecutado un pollice verso para hacer saber al mundo que en su exigente gusto musical no cabe la combinación de dos genios. ¿Es porque ellos son capaces de componer algo mejor que el Nocturno en mi bemol mayor. Op.9 Nº2? ¿Es porque ellos son capaces de interpretarlo mejor que Serguéi Rajmáninov? ¿Es porque en el mundo hay un porcentaje inevitable de personas incapaces de disfrutar con la belleza? No lo sé. Sólo espero que estas personas no hagan un pollice verso si entran en la Capilla Sixtina, o delante del Guernika o en un recorrido por el MOMA. Eso sí, de YouTube hay algo que todavía me hace conservar la esperanza. 94.281 personas han expresado su disgusto ante la Salchipapa. Save the music! No todo está perdido.

salchipapa

Àlex

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