Ángeles y demonios, versión hater

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Estimada, o no, Ángeles:

Disculpa que te moleste. Me imagino que debes estar muy ocupada entre tus libros de criptología pero es que he intentado descifrar tu mensaje en clave y no he podido. En un principio he pensado que se trataba de alguna variante del demótico y me he lanzado a descifrarla cual Champollion, versión catalán siglo XXI. Cuando he visto que no se parecía en nada a la piedra de Rosetta y que la misión se antojaba muy difícil para un pobre bloguero como yo, he abandonado la idea. ¿Y si fuese arameo? “De paleta tengo el coño desgraciado de la vida”. Arameo, no, pero aramecagoentó, quizá sí. “Si te tuviera delante te hivas a enterar”, “iroros a tomar porculo”, “hojala que en la próxima vonva que esplote”… Me lo pones difícil, Ángeles. Esto da para ocho temporadas seguidas de CSI, cuatro de True detective y ocho secuelas de “Ángeles y demonios” de Dan Brown.

Envidio tu capacidad para construir mensajes en clave. Sobre todo en situaciones comprometidas. Una vez me quedé sin papel en el lavabo durante una cena de empresa y no supe cómo enviar un whatsapp en clave a mi compañero, sin correr el riesgo de ser el cachondeo del departamento. Te puedo asegurar que los emoticonos de la caca con ojos y de la flamenca no me sirvieron de mucho. Me hubiese gustado contar con tu capacidad para la criptología y haber podido escribir un mensaje tipo: “me kedao sin papelpal culo. Hese o hese. Hese o hese”.

¿Qué debo hacer para aprender semejante código secreto? ¿Leer muchos libros de Alan Turing? ¿O quizá el secreto sea no leer nada? Exacto. Abandonar por completo la lectura, olvidar lo que intentaron enseñarme en la escuela e inventar un nuevo código, que sólo entienda yo. Quizá sea ésa la clave. Y es que creo que en el 2016, en un país en el que contamos con escuelas públicas, bibliotecas públicas, puntos de wifi gratuito y un acceso a la cultura extraordinariamente sencillo, quizá vaya siendo hora de valorar espíritus libres como el tuyo, capaces de inventarse códigos nuevos que prescindan de la ortografía y de las normas de puntuación más elementales. Ya sé que hay personas que te criticarán por semejante afición pero comunicar mensajes para que nadie te entienda, también debe valorarse. No hay mejor ejemplo que Rajoy. Ocho millones de votos por decir que son los vecinos los que eligen al alcalde y son los alcaldes los que quieren… Uf, ya no me acuerdo. Su código secreto es aún mejor que el tuyo.

Pues nada, que como el acceso a la cultura es tan sencillo y ya no pertenecemos a una generación a la que le arrebataron la posibilidad de una buena formación, no dejes que nadie te critique por semejante creatividad en el mundo de la comunicación. “Hojala continues munchos años asín”.

Àlex

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