Francisco. Temporada 1. Capítulo final… creo

francisco

Estimado, o no, Francisco:

Tu reseña histórica me ha parecido excepcional (por lo que tiene de excepción, claro). No puedo sino levantarme, quitarme metafóricamente el sombrero y aplaudirte. ¡Qué exposición de los hechos! ¡Qué claridad! ¡Se entiende todo perfectamente! Ardo en deseos de que te dediques a explicar los argumentos de las series de televisión con tramas más complicadas. Te ruego que empieces por Twin Peaks porque el final no lo acabé de entender. Ya te escribo el inicio, si quieres:

en una bolsa de plástico aparece una chica que es un poco fresca y todo eso y hay un chico que era su novio pero parece triste la señora que abraza el tronco es una sionista y judía y payesa que la expulsaron de la serie porque no se puede ir por la vida abrazada a un tronco el enano baila en una habitación roja hay un policía que come donuts y no sé qué coño pinta el puto enano que baila pero la culpa es del catalán que escribió la serie y trajo cebollas y tomates y patatas no que las trajeron los conquistadores como quedó demostrado en el tratado de Tuin Piks,

En fin, Francisco, en todo este embrollo de la realidad siempre hay, por lo menos, tres versiones: la tuya, la mía y la verdad. Y cuando estas versiones se suben a las olas de la Historia (disculpa el tono poético-pedante) muchas veces sólo nos traen las espumas de la incertidumbre (¡toma ya con el momento histórico-cursi!).

Con esto trato de decirte que nosotros, que vivimos un segundo en comparación con el transcurso de la Historia, somos unos privilegiados ya que, aunque nuestra vida sea un breve instante, tenemos la oportunidad de coger perspectiva y mirar el pasado con ojos objetivos. Los paisajes humanos que habitan en paisajes físicos son la suma de muchas capas que se superponen una sobre otra. Así, tú y yo, somos el resultado de un importante número de civilizaciones que nos han dado herramientas tan valiosas como las lenguas, las costumbres, las matemáticas, el derecho y otras innumerables disciplinas que nos han modelado.

El origen de los catalanes es catalán, como el origen de los suecos es sueco. Porque si el origen de los suecos fuera Colombia, no serían suecos, sino colombianos. Y les importaría más Shakira que Abba. Las fronteras se han movido extraordinariamente a lo largo del tiempo (especialmente en Europa). Han habido pactos, guerras, condados, monarquías, repúblicas, matrimonios de conveniencia entre casas reales y hasta militares trasnochados que hicieron golpes de estado contra regímenes democráticos. Y por poner unos pocos ejemplos, en cada uno de nosotros habitan fenicios, griegos, romanos y una cultura árabe extraordinaria que nos legó, por ejemplo, la posibilidad de utilizar los números con los que contamos manifestantes independentistas.

Soy catalán porque nací en Catalunya. Pero también quiero considerarme un poco británico porque me encanta su música y sus escritores, y francés porque mi ciudad favorita es París, y americano porque he crecido con su cine y me enamoré de Nueva York cuando la vi. Y también me considero un poco español (seguramente más que británico, francés y americano) porque, aunque me sienta muy rechazado por unos pocos y poco defendido por unos muchos, no me da vergüenza afirmar que me siento unido a lo que pudo haber sido y no fue. Porque cuando hay personas, como tú, que sufren una indigestión de Historia para demostrar que los catalanes somos poco menos que un reflejo óptico, no sé… ¿qué quieres que te diga? Muchas ganas de cantar el “Viva España” no me entran. Por eso, con respeto y humildad, te pido que abandones esas lecciones de Historia y te atrevas a explicarme cómo acaba Twin Peaks. Eso sí, te pido que le pongas algún signo de puntuación a tu texto. He intentado leerlo en voz alta y he sufrido una apnea. No te enfades pero no tengo la mente preparada para que me hagas el boca a boca.

Àlex

Em pots seguir a

logotw  Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook