Los pormicojoncistas

Grito-de-Munch

Los testículos están sobrevalorados. Al menos en España. Sí, es cierto, para un hombre es mejor vivir con dos que con ninguno pero, puestos a elegir, yo prefiero el cerebro. Veamos lo que dice la wikiconocida fuente de información de los blogueros perezosos: El cerebro procesa la información sensorial, controla y coordina el movimiento, el comportamiento, los sentimientos y puede llegar a dar prioridad a las funciones corporales homeostáticas, como los latidos del corazón, la presión sanguínea, el balance de fluidos y la temperatura corporal. No obstante, el encargado de llevar el proceso automático es el bulbo raquídeo. El cerebro es responsable de la cognición, las emociones, la memoria y el aprendizaje. En pocas palabras, el cerebro evita que nos hagamos popó encima y es además el encargado de que pensemos, experimentemos emociones, recordemos y aprendamos. No son esas dos bolitas productoras de espermatozoides y testosterona las responsables de que alcancemos nuestra plenitud como seres humanos. Es el cerebro.

Digo esto porque tengo la impresión de que en este país la expresión “por mis cojones” ha alcanzado rango de escuela filosófica. Están los presocráticos, los sofistas, los humanistas, los racionalistas, los postmodernistas y los pormiscojoncistas. Se caracterizan éstos por intentar demostrar al mundo que ellos hacen las cosas porque sí, porque tienen más cojones que nadie, porque son los machos alfa, porque si con ellos pueden joder a los adversarios, mucho mejor. Así, se impone la LOMCE porque sí, por mis cojones. Se construyen aeropuertos sin aviones, porque sí, por mis cojones. Y en Málaga se instala un pipi-can encima de una antigua fosa común de la Guerra Civil porque sí, por mis cojones. Porque la sensibilidad, la memoria o la sensatez, emigran del cerebro a los testículos en este país de pormiscojoncistas.

Los que hablan de unidad son los primeros que dividen. Y uno empieza a estar más que harto de la verborrea sin sentido que se mezcla con actuaciones agresivas que responden a la testosterona y no a los procesos cognitivos del cerebro. Los cadáveres que se encuentran enterrados en fosas comunes son los muertos de alguien. Son los padres, abuelos o bisabuelos de alguien. Son los padres españoles, abuelos españoles o bisabuelos españoles de otros españoles. Hay que recordarlo porque parece que a algunos se les ha olvidado. España debe ser el único país del mundo en el que una parte de ciudadanos lleva perdiendo una guerra cada día desde hace 77 años. Y eso debería acabar. El pie que “por mis cojones” aplasta la dignidad de muchas personas debe ceder espacio al cerebro, a la memoria, a las emociones. 

Àlex

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