Belleza

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Hay mucha belleza en el mundo. Resulta imposible disfrutarla toda. Hay muchos lugares por visitar. Rincones que solo conocen unos pocos. Montañas, valles, bosques, mares que te acercan a la idea de infinito… Hay espacios en los que el alma se encoge, en los que te sientes indefenso ante la perfección de la naturaleza. Hay atardeceres que te atan a la nostalgia, amaneceres que te regalan nuevos días. Hay momentos que desaparecen entre los dedos como arena de un castillo en la playa.

Hay una herencia que trajo belleza al mundo. Libros escritos hace doscientos años, poetas que rimaron besos en versos y robaron besos al azar, novelas que parece que describan tu vida, aventuras de papel, infiernos de ficción que después te devuelven a la realidad para recordarte aquello en lo que no te debes convertir.

Hay músicas que se reivindican como tu banda sonora y que viajan por tus días como fieles compañeras. Hay adagios que te inundan de lágrimas con forma de notas, sonatas que te transportan a otros lugares, conciertos que impregnan tu sensibilidad de arquitecturas perfectas, de texturas que se superponen unas a otras, con viento, cuerda, percusión, do, re, mi… Hay locos extraordinarios que escribieron las más bellas melodías hace trescientos años y que inventaron nuevas maneras de soñar. Y hay blues, y rock, y pop y miles de canciones que hablan de la pérdida, de la soledad, de la euforia del amor o el desencanto del abandono. Hay canciones esperando ser escuchadas por alguien en un solitario vagón de metro, en una ciudad a veces hostil.

Hay mucha belleza en el mundo aguardando en cada esquina. Hay miles de pinturas en tablas de madera, paredes, lienzos… Hay colores y formas que dibujan la vida. Personajes, miedos, obsesiones, iconografías religiosas, mitología, héroes, dioses, santos, comerciantes, retratos, paisajes, marinas, amores fragmentados por el cubismo, manchas que se abstraen de la realidad para crear nuevas realidades dentro de un marco, mujeres que leen cartas en silencio, símbolos que cuentan aquello que eres, borrachos en una taberna, bodegones con vocación de ser eternos… Hay mucha belleza esperándote y poco tiempo para disfrutarla.

Y si cierras los ojos la verás en sueños porque también allí te espera. Y quizá un día necesites explicar que la has visto. Y que te ha transformado. Que te ha hecho mejor. Que se ha llevado el miedo. Que te ha abierto los ojos, los oídos… Y quizás te acerques a un piano y seas tú quien llene el silencio de música. O enciendas el ordenador y decidas seguir el dictado de esa voz que a veces suena en tu cabeza. Y escribirás palabras… una detrás de otra… Verbos llenos de acción, adjetivos que darán pistas de cómo es tu visión, nombres que llenaran los ambientes que describas, sentimientos, emociones, preguntas, respuestas…

O quizá quieras llenar de color una tela blanca. Hazlo, en serio. Y olvídate de esa basura que aprisiona tu cabeza. Olvídate de odiar, olvídate de prejuzgar a la gente, olvídate de pensar que tu vida no merece ser vivida porque no es cierto. Todo está ahí. Esperando paciente. No se irá. Ni ahora, ni dentro de mil años. La belleza seguirá en los lugares más insospechados. Quizá está delante tuyo, en alguien que te mira perplejo. Y te recordará que sigues vivo, que no eres un muerto viviente sin más ocupación que verbalizar tus carencias en menos de 140 caracteres. La belleza de este mundo está ahí. Hay demasiada como para no verla, ¿no crees?

Àlex

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