El último que apague la luz. Yo me voy

ejército

Estimado, o no, ejército:

Pues yo como felicitación… no sé… como que no la acabo de ver. Quizá soy muy tradicional pero me gustan las rimas. No sé… por ejemplo: “Ánimo, Rafa. Aunque hayas perdido, no olvides tus obligaciones con Hacienda, bandido” o “Ánimo, Rafa. No es una noche estrellada y te has librado de ver en el podio una estelada”. Bueno… vale… no os acaba de gustar… ups… me lo temía.

El caso es que leo vuestro tuit y tengo la impresión de que, o alguien ha pasado demasiado tiempo solo en una garita, o es que en la comida del cuartel echan más psicotrópicos que los que se toma Renton en Trainspotting. Analicemos la jugada:

La guerra no es triste, porque levanta almas”. Vamos a ver: la guerra es una enorme putada. Es lo peor. Es el mayor fracaso del ser humano. Es una monstruosidad. Es la barbarie. Y ya te puedes comer todos los libros de Paulo Coelho, aderezados con postales de ositos de colores, que tu frase no pasa un test de alcoholemia literaria, y además es un insulto a la inteligencia.

La guerra es triste, desoladora, devastadora, aniquiladora… La guerra es una puta mierda, aquí y en cualquier rincón del planeta. Venga… apagad ya la PlayStation y mirad a vuestro alrededor. Haced una foto mental. ¿La tenéis? Vale, pues ahora imaginadla después de un bombardeo. Imaginad que vuestra familia está cerca. Imaginaros a vuestros amigos bajo el fuego enemigo. Imaginad vuestras posesiones convertidas en escombros. Imaginad la casa que comprasteis para pasar una vida al lado de vuestra pareja, transformada en un solar. Imaginad estar rodeados de cadáveres. Pues eso es la guerra. No es ni una peli de Van Damme, ni un vídeojuego. Parece mentira que algunos de vosotros hayáis estado en conflictos bélicos y podáis llegar a suscribir esta demencial frase: “la guerra no es triste, porque levanta las almas”. ¿Pero se puede saber quién ha escrito esto? En fin… intento recuperar la respiración y las pulsaciones normales y regreso………………………………………………..

Vale… ya está… ya me he calmado.

Porque nos enseña (la guerra) que fuera de la bandera, nada, ni aún la vida, importa”. Sí, precisamente fuera de las banderas es donde la vida importa más que nunca. Porque la bandera es la excusa perfecta para adoctrinar, para enviar a jóvenes a guerras injustas (perdón por la redundancia), para que la gente se olvide de la libertad individual en favor del totalitarismo colectivo, para manipular conciencias y, en definitiva, para mentir. Porque cuando las banderas se utilizan como un elemento de control social, cuando detrás de las banderas no existe el deseo de construir una sociedad justa, libre y de derecho, lo que hay precisamente es eso: NADA. La nada que expulsa al todo que somos nosotros, los ciudadanos, la gente, la sociedad civil. Y es entonces cuando queda el vacío.

Pero de esta felicitación castrense lo que más me sorprende está contenido en una pregunta: ¿se puede saber qué tiene que ver la guerra y las banderas con el tenis? Vamos que, de los creadores del “no hay que mezclar política y deporte”, ahora llega “el tenis es como la guerra: nunca sabes quién te va a llevar a la muerte súbita”. Frase que escribiría Forrest Gump lleno de metanfetamina en sangre.

P.D: Me informa @QuinManso por Twitter que el tuit es una copia de una carta que dirigió Camilo José Cela a Millán Astray en 1949 y que se publicó en El Álcazar. Asco profundo. Mucho asco. Estamos en 2016 y hay cosas que no cambian.

Àlex

Em pots seguir a

logotw  Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook