Manual de instrucciones de este blog

pizza_cuatro_estaciones

Imagina que odias el queso. No lo soportas. Su olor te parece nauseabundo. Su sabor te resulta vomitivo. Te apetecería comerte en su lugar los calcetines usados de un jugador de baloncesto después de un partido de diez prórrogas (por favor, absteneros de escribir un comentario los aficionados al baloncesto y al troleo. No sé cuántas prórrogas se pueden jugar según el reglamento. No voy a documentarme. Es sólo un chiste malo. Respirad hondo y buscad la página web de Pau Gasol para recuperar las pulsaciones. Gracias).

Lo que decía: imagina que odias el queso. Imagina que entras en una pizzería porque:

a) tienes hambre.

b) te gustan las pizzas.

Imagina que, amablemente, le pides al camarero una cuatro estaciones pero sin queso. Sí, repito: una cuatro estaciones pero no le pongáis queso, por favor.

Imagina que el camarero te perdona la vida por semejante petición. Te mira como si fueras un bicho raro, como si te gustara coleccionar cacas de perro y ponerles el nombre de un político.

Imagina que te has tenido que tragar tu dignidad y explicar que no te gusta el queso, que lo odias, que preferirías comerte los calcetines usados de un jugador de baloncesto después de un partido de diez prórrogas y añades: aunque fuesen los calcetines de Manute Bol.

Imagina que el camarero te vuelve a perdonar la vida porque no tiene ni puñetera idea de quién era Manute Bol.

Imagina que esperas unos minutos mientras tu estómago empieza a sonar como si Kiko Rivera se hubiese apuntado a un grupo de Batucada y Leticia Sabater hiciese coros.

Imagina que, después de media hora, el camarero se acerca con la pizza asegurando que ha tardado tanto porque se había estropeado el horno.

Imagina que en la mesa tienes una cuatro estaciones… ¡¡¡Repleta de mozzarella!!! ¡¡¡Hay queso para que un Hummer cargado de luchadores de sumo se quede pegado al asfalto!!!

Entonces tienes tres opciones:

a) Recordar al camarero que la habías pedido sin queso y, a continuación, agarrarlo del cuello y hundirle la jeta en la pizza hasta que se le ponga la misma cara que a la luna de Méliès.

b) No decir nada, porque sí, porque eres muy educado, o muy cortado, o muy cobarde, o muy poco asertivo. O todo a la vez. ¡¡¡Y comértela!!! Ñam, ñam… Visualizando los calcetines de Manute Bol en tu mente… Ñam, ñam… ¡¡¡Mmmmmm!!! Qué delicia la “Dos calcetines con queso”… Ñam, ñam.

c) Buscar la web de wordpress, crear un blog, ponerle un nombre (¿Societat Anònima? ¡Mola!) y escribir artículos. Decidir qué enfoque les quieres dar. ¿Irónicos? ¿Humorísticos? ¿Serios? ¿Escribirás cartas, cuentos, ficción, no ficción? ¿Crearás una página de Facebook y una cuenta de Twitter? Exacto. Todo antes de ser agresivo o de quedarte callado. Debe haber otra manera de resolver los conflictos interiores, ¿no? Quizá sí. Pasas de pagar pasta a un psicólogo para que te diga que estás fatal. Mejor escribir.

Pues, sí. No soporto que me traigan pizzas con queso cuando he pedido una pizza sin queso. No responderé de manera agresiva al camarero, ni me callaré. Hay otra posibilidad: “una cosilla… es que te la había pedido sin queso… ¿serías tan amable de traerme otra, por favor?” ¡¡¡Funciona!!! ¡¡¡Es la hostia!!! ¡¡¡La gente suele reaccionar bien cuando la tratas con educación!!!

No me gusta la catalanofobia. Supongo que si fuese araña también me quejaría de la aracnofobia. Pero soy catalán. Tampoco me gusta el machismo, aunque no sea mujer. No soporto la xenofobia, ni el racismo. Y no me gusta que los medios de comunicación insulten mi inteligencia (limitada, pero inteligencia al fin y al cabo). Escribo a favor del respeto y de la convivencia. Lo intento hacer con ironía y con humor. Repito: LO INTENTO. Eso no significa que siempre tenga éxito.

Si no soportas a los independentistas, NO LEAS ESTE BLOG. En serio, probablemente no te convenceré, ni te haré sonreír. Quizá puedas encontrar motivos para criticar a un independentista porque no soy infalible, no soy genial, no descubro grandes secretos de la mente humana, no seré una epifanía que cambie tu arquitectura mental, ni tendrás en mí a un coach emocional que supere las frases de Paulo Coelho o la contemplación de las olas del mar. Si el independentismo te parece el peor invento desde que alguien se convenció de que la marcha atrás era el mejor anticonceptivo, NO LEAS ESTE BLOG. En serio. Hay una amplia oferta de publicaciones donde verás lo guapo que es el rey, lo simpática que es la reina, te enamoraras del pensamiento universal de Rajoy y empezarás a descubrir que el cabello de Donald Trump resulta sexy. Hay periódicos que te convencerán de la indescriptible experiencia de ser español en el siglo XXI. ¡¡¡Y está muy bien que lo hagan!!! Es su target, su nicho de mercado.

En resumen, sólo escribo, no me siento superior a nadie (de hecho, si me conocieras, descubrirías nuevos complejos de inferioridad que todavía no han sido descritos por la psicología clínica). Quiero desdramatizar conflictos sin perder de vista que hay cosas que se deben denunciar. Porque, si no lo hacemos, nos acabaremos comiendo un buen par de calcetines de un jugador de baloncesto después de un partido de diez prórrogas. Y, además, acabaremos dando las gracias al camarero, al cocinero y a la nouvelle cuisine. 

Àlex

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