Tengo un sueño

luis lorente

Comentario aparecido en el foro del diario ABC a raíz de la publicación de una noticia en la que se informa sobre la disminución de las inscripciones en la manifestación de la Diada organizada por la ANC.

 

Estimado, o no, Luis:

Tengo un sueño” es la frase más recordada del discurso que dio Martin Luther King el 28 de agosto de 1963 en la escalera del Lincoln Memorial en Washington. En este famoso e histórico discurso expresó el deseo de que en un futuro los blancos y los negros pudieran convivir en igualdad de condiciones. “Tengo un sueño”. No dijo “mira tu DNI”, ni “yo soy español, lo, lo, lo”, ni “tengo una Constitución”, ni siquiera dijo “tengo un pacto de gobernabilidad”. Dijo: “tengo un sueño”. Los sueños son la expresión de una visión de mejora. ¿Has conocido a alguien que haya dicho “tengo un sueño: quedarme igual”? Eso no es un sueño. Es un plan de futuro conservador, un proyecto vital falto de energía, pero nunca un sueño. Los sueños son promesas de algo mejor y están fabricados por la enorme capacidad que tiene el ser humano para imaginar, para crear, para construir.

Una vez vi en un reportaje de televisión a un chico que trabajaba en una fábrica de muñecas poniendo los brazos en una cadena de montaje. En un momento de la entrevista, el periodista le preguntó sobre qué quería hacer en el futuro. Él respondió inmediatamente: “colocar las cabezas”. ¡Eso es un sueño! Perfectamente válido, por otra parte. Es más que probable que este chico tuviese potencial y talento para no pasarse los siguientes treinta años colocando cabezas en una cadena de montaje pero ¿quién es nadie para criticar su sueño? Era su sueño. Así es como quería verse en el futuro. El problema aparece cuando perdemos la capacidad de soñar y pensamos que ya estamos bien, que a esto es a lo máximo a lo que podemos aspirar.

¿Y qué me dices de los sueños colectivos? Jamás encontrarás más energía y más ilusión que en un sueño colectivo. Cuando miles, millones de personas sincronizan su sueño en un tiempo y en un espacio es cuando nacen las revoluciones. Es entonces cuando la Historia se ha de abrochar bien el cinturón porque nadie puede detener los sueños colectivos. No me preguntes por qué la fuerza en sentido contrario suele ser la violencia. Quizá es porque lograr parar a los sueños con sueños más grandes resulta una tarea muy difícil para quien durante tanto tiempo se ha conformado con ser quien es.

En resumen: “tenemos un sueño”. Y en ese sueño no entra el quedarnos como estamos. Quizá para algunos sí. Pero para otros, definitivamente no. No lo fue para Rosa Parks cuando el 1 de diciembre se negó a ceder el asiento a un blanco y trasladarse a la parte trasera de un autobús en Montgomery. Tampoco lo fue para sufragistas como Emmeline Pankhurst que, a principios del siglo XX, lograron que las mujeres también pudiesen votar en Gran Bretaña. Por eso, Catalunya será lo que quiera ser. Y soñará lo que quiera soñar. Porque lo peor que le puede suceder a una persona o a una sociedad es que le obliguen a vivir en sueños ajenos en contra de su voluntad. A eso se le llama pesadilla, venga del subconsciente o de la imposición más castradora.

Una de mis frases favoritas es de Jonathan Swift: “cuando en este mundo aparece un genio, se le distingue por un signo: todos los necios se conjuran contra él”. Si esta frase se pudiera ampliar a las sociedades y fueses catalán, quizá sabrías entender su ironía.

P.D: recuerda: tenemos un sueño.

mani-diada-500

#Àlex_Ribes

Em pots seguir a

logotw  Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook

El llibre del BLOG SOCIETAT ANÒNIMA en venda a partir del 5 de setembre.