Margalladas

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Estimado, o no Margallo:

Lo de comparar el proceso independentista con algo siniestro y negativo se está convirtiendo en una costumbre. Ya se han pasado las pantallas del nazismo, del régimen norcoreano y de los etarras. Ahora toca el terrorismo. Lo curioso del caso es que, siempre os olvidáis de otros movimientos civiles bastante más parecidos al independentista catalán. Porque el hecho de que una parte importante de la población de un país se rebele contra la legislación imperante no es algo nuevo. Ni lo inventó Artur Mas, ni Oriol Junqueras, ni Carme Forcadell. Es algo que ha estado presente en la Historia y que, en muchas ocasiones, ha estado ligado a la consecución de derechos civiles que hoy son incuestionables. Incluso, la desobediencia civil ha estado presente en muchos ellos y hoy, las personas que los lideraron en su momento, son vistas como grandes promotores de la libertad y de la democracia. Por estos motivos, estaría bien que en el relato que ofrecéis a la opinión pública, sobre el respeto a la ley, a la normativa vigente y bla, bla, bla, también se hablase, por ejemplo, de Rosa Parks, de Martin Luther King y del Movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. ¿Por qué no hacéis referencia nunca al boicot de los autobuses de Montgomery en 1955 cuando después de una lucha civil intensa de 381 días se consiguió la abolición de la ley que segregaba a los afroamericanos y los blancos en los transportes públicos? También estaría bien que recordaseis a las votantes femeninas del PP que pueden ejercer el derecho al voto gracias, en parte, a que mujeres como Emmeline Pankhurst, Edith New y Mary Leigh se dejaron sus energías en cambiar la ley que impedía el voto femenino. Repito, CAMBIAR LA LEY. Sí, es algo que se ha hecho muchas veces a lo largo de la Historia. El legislador cambia la ley porque la sociedad, aquella sociedad a la que se debe, lo demanda. Y las leyes se cambian por otras. Y las soberanías cambian de manos. Y no siempre (afortunadamente) de manera violenta.

Habladle también a la opinión pública española de cómo en 1833 en Alemania se estableció el germen de la Seguridad Social con la Ley del Seguro de Enfermedad que se consiguió gracias a los movimientos obreros y sindicales surgidos después de la Revolución Industrial. No sé por qué no habláis del derecho de huelga, del derecho a unas vacaciones remuneradas o de la jornada de 40 horas, derechos que no se obtuvieron gracias a la bonhomía de los gobiernos, sino a una presión social para que cambiaran las leyes.

No sé tampoco por qué no habláis de la marcha de la sal en 1930 y de que Gandhi alentó a violar el monopolio impuesto por el gobierno británico sobre la producción y distribución de la sal. Jamás mencionáis su apuesta por la no violencia en la consecución de la independencia de la India. Son referentes que jamás utilizáis en vuestras comparaciones. Ya lo sé, quizás las diferencias son grandes, quizás todavía no se ha dado el paso definitivo en la desobediencia civil en Catalunya. Pero, al menos, son movimientos bastante más parecidos que el nazismo, el régimen de Kim Jong-Un o las barbaries etarras.

Por cierto, los atentados terroristas son irreversibles. No se superan. La muerte es irreversible. Los familiares de las víctimas del terrorismo te lo pueden explicar muy bien. Frivolizar con estas situaciones, sinceramente, se acerca bastante a la repugnancia. Aunque, en una cosa sí que tienes razón, lo que tú llamas “disolución de España” (o la independencia de una parte de su territorio) sí es bastante irreversible. ¿Cuántos países que se independizaron de España han pedido volver a pertenecer al Estado español? Si la respuesta es cero, habrá que concederte la razón. El porqué lo de ser colonia no parece tener mucho éxito entre los colonizados, algunos lo imaginamos.

#Àlex_Ribes

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