Son los chinos los que eligen al alcalde

kakalandia

Estimado, o no, señor racista:

No sé si alguna vez has oído hablar de la Guardia Mora. Francisco Franco Bahamonde, el caudillo por la gracia de Dios y para desgracia de las futuras generaciones, tuvo ciertos delirios de grandeza, como cuando te pones a cantar en un karaoke y te vienes arriba pensando que eres Frank Sinatra aunque en realidad te has equivocado de canción y estás cantando “My way” con la música de la Macarena. Supongo que lo de los delirios de grandeza fue para compensar sus carencias, pero eso se lo deberíamos consultar a un psicofachanalista. Él se veía a sí mismo como un caudillo, como un líder con tres características esenciales: buscaba una exaltación personal para que le gente le identificara con el destino histórico del pueblo, quería que todo el poder estuviera concentrado en su persona y que su ejercicio del poder careciera de todo tipo de control. En definitiva, él sólo era responsable “ante Dios y ante la Historia”. Como puedes ver, ser un caudillo es un chollazo: no me hagas pupa porque se la haces al país, yo decido que tú no decides y ni se te ocurra criticarme que te pongo ante una pared para pintarla de rojo al gotelé.

Esos delirios de grandeza se podrían haber manifestado de diferente manera. Podría haberse alargado el pene para parecer el negro del whatsapp, haber vivido en una pirámide de oro que en realidad fuese un casino en plan postureo Las Vegas o haberse disfrazado de Elvis Presley para celebrar todos los 18 de julio. Optó por otra solución: la Guardia Mora. ¿Qué fue la Guardia Mora, me preguntas mientras clavas en mi pupila tu pupila rojigualda?

La Guardia Mora fue una unidad de élite DE ORIGEN MARROQUÍ que tenía como misión proteger a Franco durante la Guerra Civil y en los primeros años del franquismo. Fue como hacer un casting de primos de Zumosol pero en Marruecos y con ganas de cruzar el estrecho de Gibraltar para luchar contra los rojos, los masones, los separatistas y los cantantes de reggeaton (bueno, de este último apunte histórico no estoy seguro pero nos habríamos ahorrado muchos “oh, nena, dame ritmo sabrosón”). Le acompañaba allá donde fuera, como Kevin Costner en “El guardaespaldas” pero sin caras de alelado. Eran un poco como los bailarines de Lady Gaga, haciendo bulto para que el espectáculo fuese más atractivo. Cosas del show business, ya sabes. No me consta, sin embargo, que la Guardia Mora le acompañase también al lavabo para ayudarle en el “alzamiento”.

Aún así, hay una pregunta que da vueltas y más vueltas en mi mente: ¿en qué momento de la Historia a los francofollowers os dejaron de molar los marroquíes? ¿Fue en 1956 con la independencia de Marruecos?

En cuanto a la pregunta contenida en tu tuit, déjame que te responda con cuatro palabras: un país genial. ¡Mira, me ha sobrado una! Será un país genial: acogedor, integrador, multicultural y cohesionado. Será un país que, por ejemplo, sabrá valorar la diversidad lingüística y eso, que parece fruto del sentido común, no lo es tanto en otros (imagínate aquí el emoticono del guiño de ojo). Porque, estimado, o no, señor racista: ¿qué te hace pensar que tú eres mejor que los marroquíes o los ciudadanos chinos? ¿Qué páginas de los libros de Historia utilizaste para envolver bocadillos si crees que la cultura española es más valiosa que la árabe o la china, cuando en realidad están contenidas en ella? Es más, como a los ciudadanos chinos les empiece a molar la estelada, prepárate. Sólo un dato: 1357 millones de chinos. Si hay guitarristas chinos expertos en flamenco y ya están dispuestos a hacer castells, imagínate lo rápido que aprenderán a gritar in… inde… independència. Pueden lograr hasta que Rajoy se despierte de la siesta: “¿qué pasa, qué pasa? Son los chinos los que eligen al alcalde y es el chino… el que…”.

#Àlex_Ribes

Em pots seguir a

logotw  Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook

El llibre del BLOG SOCIETAT ANÒNIMA ja és a la venda en diferents webs (FNAC, La casa del llibre, Laie, Amazon, p.ex.) i a les millors llibreries (que són aquelles que tenen el llibre, obviament). Si no el trobeu, el podeu demanar al vostre llibreter.