El gato de Trump

donald

Dear, or not, Mr. Trump:

Ayer descubrí con cierta sorpresa que en una importante librería del centro de Barcelona nos habían colocado juntos. Que ya es mala suerte con tantos libros que se publican. Presenta Ona Carbonell una biografía y me tienen que situar, justo al lado, tu expresión de “fuck you, man. I’m gonna build a wall”. También me hubiera hecho mucha ilusión haber compartido el mismo espacio con el libro de Natza Farré, de quien fui profesor hace muchos años y a la que sigo admirando, entre otras cosas, por su inteligencia y sentido del humor. Sin embargo, ahí estabas tú, al lado del niño del barreño que sigue intentando reírse de esta broma que es la vida, con mayor o menor acierto. Pues nada, que a pesar de que hubiese preferido otro vecino o vecina, he decidido pasar a saludarte.

Ya hace años que muchos sospechamos que la inteligencia, la que hace realmente hace progresar a las naciones, está sobre todo en campos que no son la política. La ciencia, el arte, la ingeniería, la literatura, la filosofía, por poner unos pocos ejemplos, acogen a grandes cerebros dispuestos a ofrecer su talento bajo la idea de construir un mundo mejor. Pero no me mires así, Donald. ¿La política también? Seguramente, claro. También la política recibe a grandes personalidades, a seres humanos empáticos, valientes y sensibles ante los problemas sociales, con vocación de mejorar el espacio público pero… no sé… tengo la sensación de que el debate político se ha enquistado en mensajes simplistas y en propaganda low cost. Los debates políticos carecen de profundidad, dialogando en ocasiones con la vergüenza ajena. Da la impresión de que los líderes están más preocupados del color de la corbata o de soltar las frases escritas por spin doctors que de su riqueza argumental. Nos enteramos del pensamiento de muchos políticos a través de tuits o de comparecencias ante la prensa en la que nos se admiten preguntas. Y a veces es mejor, porque cuando realmente tienen espacio para ofrecernos lo que debería ser una rica reflexión acerca de la realidad, nos encontramos con cuatro frases de manual, una parida monumental y cinco periodistas a sueldo. Y no… no es eso, my friend.

A ti se te conoce porque parece que lleves un gato en la cabeza. La única discusión posible es interesarse por su estado de salud. Pero, ¿somos realmente conscientes de los bonus tracks que vienen con el gato? A partir de tus declaraciones sabemos que eres machista, homófobo, xenófobo y racista. Sabemos que haces chistes de mal gusto. Sabemos que quieres implementar un neoliberalismo que ríete de Thatcher y Reagan. Y sabemos que tu mayor gancho electoral (aka obsesión) es la construcción de un muro de 3.200 kilómetros en la frontera mejicana. Pero hablamos de tu ridículo peinado. ¿Quién es Donald Trump? Ah, sí, el del gato en la cabeza.

No sé si eres muy aficionado al cine. Hay un truco de guionista que se llama “red herring”. Se trata de una maniobra de distracción que muchas veces pretende sorprender. Imagínate, por ejemplo, que como espectador sabes que el psicópata se ha colado en el apartamento de la protagonista dispuesto a matarla. Ella está distraída en la cocina y de repente se oye un ruido. Va a investigar al pasillo oscuro y, en ese momento, irrumpe un gato en la escena con un fuerte maullido. Después del susto ella se relaja, tú te relajas y es, en ese momento, cuando irrumpe el psicópata con violencia. Moraleja de la historia: no nos distraigamos con el gato. Lo peor viene después.

#Àlex_Ribes

Em pots seguir a

logotw  Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook

El llibre del BLOG SOCIETAT ANÒNIMA ja és a la venda en diferents webs (FNAC, La casa del llibre, Laie, Amazon, p.ex.) i a les millors llibreries (que són aquelles que tenen el llibre, obviament). Si no el trobeu, el podeu demanar al vostre llibreter.