Fusilar no mola nada

fusilar

Estimado, o no, Francisco:

Hay costumbres que son feas: hablar con la boca llena de arroz negro y reír a carcajadas para que el resto de comensales asista a los últimos segundos de un langostino de cuerpo presente, pegar un chiclet debajo de la mesa de operaciones de un hospital y fusilar a la gente. Feo. Además, te lo puedo demostrar en los apuntes de primero de primaria (ya sé que no tenía buena letra pero el dibujo de Mickey Mouse me quedó bien y estoy muy orgulloso). En estos apuntes dice que no hemos de arrastrar las sillas, no hemos de interrumpir a alguien que habla y no debemos fusilar a nadie. Son cosas básicas que deberíamos recordar toda la vida. Quizá te hagas preguntas sobre el porqué. ¿Por qué? ¿Por qué? Por una razón fundamental: está pasado de moda, como las hombreras en los calzoncillos (yo nunca lo hice, te lo juro), las canciones de Los Chichos (sobre todo en su época punkcalorro) y la sonrisa de Albert Rivera. Especialmente desde que bebe cerveza 0,0.

No, Francisco. A la gente no se le fusila. A besos, a caricias y a abrazos, sí. Pero con armas de fuego, no. No es aconsejable para su salud. Y si te niegas a entender los principios básicos de medicina, déjame que te lo argumente de otra manera.

Atenas. Siglo V a.C. Unos señores que ni cazaban pokemons, ni colgaban fotos de paellas en Instagram (y que, en consecuencia, tenían mucho tiempo libre) empezaron a vislumbrar modelos políticos y sociales que se alejaban del “yo mando y tú no”. Fue precioso el siglo de Pericles. La filosofía, la ciencia y, en general, el pensamiento como forma de excelencia, se hicieron un hueco en nuestra cultura para recordarnos que no sólo somos animales en busca de comida, calor y un televisor en el que ver fútbol. Varios siglos después, en Francia, unos hombres y mujeres se hartaron de otros hombres y mujeres con pelucas molonas que vivían en palacios a costa de personas que no tenían ni para comer. Ya sé que fueron un poco brutos y que en cuanto les enviaron un whatsapp con el emoticono de una guillotina, comprendieron el mensaje que años después ofrecería Brad Pitt en Thelma and Louise: “no pierdan la cabeza y no perderán la cabeza”. Como te digo, la población no hizo mosaicos con punteros de colores, ni bailes con cartulinas de huevos fritos. Fue un pelín más violenta. Pero es que en esa época Daniel Goleman no había hablado de inteligencia emocional. Eso sí, nos dejaron en herencia la idea del contrato social y de libertad, igualdad y fraternidad. Yo lo prefiero a Bale, Benzema y Cristiano o a una, grande y libre. Para gustos, colores.

En resumen, vivimos en democracia. Y eso significa que no se deben arrastrar las sillas, interrumpir a alguien cuando está hablando o fusilar a la gente.

La vida es una continua celebración. Paco: celebra que fuiste el espermatozoide más rápido (e intenta rebatir a los que lo dudan). Celebra la fecundación al óvulo de tu madre. Es un mágico ejemplo del azar ante el infinito número de posibilidades. Celebra el regalo de un cerebro humano que permite soñar, imaginar, experimentar placer, sentir empatía o escribir “tqm” en un whatsapp y que tu persona amada no te pida vocales para entenderte. Celebra la belleza en la naturaleza que nos rodea. Celebra tu cuerpo. Que aunque pierda cabello, engorde y este obstáculo del metabolismo dificulte la visión directa de tu pene, sigue siendo único e irrepetible. No tenemos otro y hay que cuidarlo. Celebra los más de 3000 años de cultura que te preceden. Celebra ser coetáneo de otras personas dispuestas a traer belleza al mundo por medio de pinturas, películas, músicas, libros, edificios, cura de enfermedades, ideas maravillosas. Celebra la vida de aquellas personas que jamás fueron fusiladas por pensar de otra manera y, sobre todo, celebra la vida de las que se negaron a utilizar la violencia para resolver conflictos. Celebra que todos tengamos opinión. Celebra que nadie te fusile aunque la tuya sea disparatada, cruel y execrable.

Nunca verás a sus autores firmando ejemplares. Sin embargo, hay un viejo libro que asegura que tenemos que amar al prójimo como a nosotros mismos. El problema, quizás, es que aún no hemos conseguido la manera de tener autoestima.

#Àlex_Ribes

Em pots seguir a

logotw  Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook

El llibre del BLOG SOCIETAT ANÒNIMA ja és a la venda en diferents webs (FNAC, La casa del llibre, Laie, Amazon, p.ex.) i a les millors llibreries (que són aquelles que tenen el llibre, obviament). Si no el trobeu, el podeu demanar al vostre llibreter.