El purgatorio de los haters

angel

Estimado, o no, Ángel:

Todo el que haya sido padre o madre sabe que uno de los momentos más delicados en una pareja es elegir el nombre de un niño o o de una niña. Se pueden hacer un millón de brainstormings, se puede tirar de tradición y que el bebé tenga el mismo nombre de los futuros técnicos en pañales, se puede incluso abrir una guía telefónica y dejar el resto al azar. Sin embargo, pensar que el pequeñajo o la pequeñaja crecerá y que deberá acarrear toda la vida con semejante elección, puede llegar a paralizar. Por esta razón conviene pensárselo mucho para que la combinación de nombre y apellidos no te dé un Ana Mier de Cilla, un Eusebia Tetas Planas, un Anselmo Arrimadas Piernas o, peor aún, un Mariano Rajoy Brey.

¿Me dejas que te haga una pregunta? Ah, ya lo he hecho. Bueno, pues dos: ¿se puede saber qué tipo de inspiración tuvieron tus padres para elegir el nombre de Ángel? Uno lee el timeline de tu Twitter y empieza a creer que el anticristo ya está aquí para gozo de los productores de Hollywood.

En las películas dicen que, al morirte, ves pasar tu vida rápido, como cuando pones una peli guarrindonga y te saltas el trozo del coche llegando a la mansión con piscina y las escenas dialogadas. No sé si te has planteado que, tal como están las redes sociales, cuando nos muramos quizá a San Pedro le dé por leer nuestro Twitter. ¡Qué momento en el purgatorio! A ver, los trolls a un lado. ¿Qué es eso de andar buscando follón y meterte en el Facebook de Ferran Adrià para subir una foto de Bertín Osborne cocinando? ¡Tú, hater! ¿Qué te pasa? ¡Que la peña no tiene la culpa de que te robaran el bocata en el patio del colegio! ¿Cuándo madurarás? ¡Deja ya de jugar al “nadie me quiere, necesito abrazos” y crece un poco!

De hecho, yo empezaría a hacer una revisión en los dogmas de todas las religiones para guiar un poco a las almas descarriadas con demasiadas horas de Twitter y poca autoestima. Que el undécimo mandamiento sea “no te comportes como un capullo” resulta un tanto radical, pero un “no te esfuerces en parecer malote cuando tienes tan pocos seguidores” ya generaría cierto norte moral en algunos seres asociales.

En fin, Ángel, ¿has probado a hacer deporte para relajar tensiones? Bueno… antes de eso, otra pregunta: ¿has intentado no escribir todo en mayúsculas? Es la lucecita del teclado, la que está en la flecha que señala hacia arriba. No… no mires al techo, Ángel. Me parece que me voy a hacer deporte… ¡Qué cruz! ¡Por favor!

#Àlex_Ribes

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