Quiero ser rey

rey

Estimado, o no, psicoanalista:

Sabes que acudo a ti en pocas ocasiones. Me caes bien pero es que cuestas una pasta y no está la economía como para acostumbrarse al diván. He venido porque dicen que curas traumas infantiles. Pues bien, el mío lo arrastro desde que vi La Cenicienta de pequeño. Sí, ya sé lo que piensas, pero es que a mí la protagonista me da igual. Es otra ilusa que cree en el heteropatriarcado y que piensa que teniendo una profesión liberal como personal de la limpieza de la madrastra o periodista se puede llegar a ser reina. Ups… mal ejemplo, ¿no? En todo caso, al ver la peli de Disney me fijé que siendo heredero al trono y futuro monarca se vive muy bien. En resumen: yo quiero ser rey. Asumo el riesgo de dejar de ser currante.

Cuando padezco insomnio me leo la Constitución. A esas horas de la madrugada el teletienda me pone aún más nervioso. Total, que agarro la Constitución en e-book y… Sí, he dicho en e-book. No te esperes que la modernicen mucho más. Como máximo diseñaran unas gafas de realidad virtual para que la puedas leer y entender que la realidad que viven algunos es eso, virtual. Lo que decía, enciendo el e-book en esas noches de insomnio y leo la Carta Magna. Pues nada, que hay un artículo que mola mucho. Ya verás:

Artículo 14. Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Ya sé que no eres jurista pero, ¿crees que hay alguna posibilidad de que se convoquen oposiciones para ser rey? Te deben hacer tests psicotécnicos y eso, ¿no? Tú imagínate que, los azares de los espermatozoides, los óvulos y los cruces entre familias reales, le regalan un rey psicópata al pueblo de no sé… un país llamado Chunguilandia (así no se me enfada nadie). En serio, imagínate que está como una puta cabra. Le gusta cocinar gatos al curry, comer ratones vivos y cantar canciones de reggeaton con la boca llena de pimentón. Un crack, vamos. ¿Qué se supone que tiene que hacer el pueblo en ese caso? ¿El Estado tiene que untar a todos los periodistas para que no revelen las extrañas aficiones de ese monarca? ¿Y si un día le da por hacerse youtuber y preparar recetas de comida india con gatos? Un ejemplo: que no se me enfade nadie (o sí) pero Felipe V iba más caliente que la moto de un hippy. No sólo impuso a sus sucesivas esposas la práctica del coito diario, sino que él mismo se entregaba siempre que podía al arte del onanismo. En la adolescencia le causaba grandes torturas morales que cubría acudiendo al confesor tras cada masturbación. Eh, que no tengo nada en contra pero, al menos, se podría haber relajado un poquito el campeón.

No sé… yo creo que lo mejor es convocar elecciones cada cuatro años para elegir rey. Bueno, ya que estamos, le cambiamos el nombre a la forma de estado y la llamamos república. Seguro que es más fácil.

Pero eso no significa que cesen mis ganas de ser rey. Porque ser rey es muy cool. Te lo pones en una tarjeta de visita y seguro que te reciben. Quizá en la sede de la CUP o de ERC, no. Pero te montan desfiles con hombretones y cabras; te ríen las gracias los pelotas de siempre y te conviertes en campechano con sólo hacerte unas fotos a la salida de un cine. Mola.

Antes te podías morir en el campo de batalla si eras rey y, como máximo, podías aspirar a que Shakespeare te dedicara un texto teatral. Ahora, no hay problema. Si el populacho se pone tonto, alguien te prepara un jet privado y, en menos de los que tarda un exaltado en quemar tu retrato, te estás tostando al sol en un paraíso fiscal. Pues nada, que menos de Chunguilandia, estoy dispuesto a opositar para rey.

Pago a la salida, ¿no? Gracias, psicoanalista. Eres un rey.

#Àlex_Ribes

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