Este cuento es la “bonba”

cr7

La ciudad dormía acurrucada en sus nidos de hormigón. Viajaban los sueños de vacaciones, pagas extras y amantes furtivas por las mentes cansadas de la monotonía, mientras algunos íncubos dibujaban círculos de alcohol en las barras gastadas de bares que no cerraban nunca. Las calles descansaban de su tráfico diario. Los semáforos se aburrían. La vida se escondía bajo las mantas. Y en ese ambiente silencioso, Cristian irrumpió frente a un bloque de viviendas de un barrio sin nombre. Su precario equilibrio contaba baldosas y en su mente los gin tonics cantaban alguna canción que recordaba de la radio. Era un histérico sin público que es, sin duda, lo peor que le puede suceder a un histérico. Tuvo ganas de gritar y de convertirse en el centro de atención. Tras dudarlo un segundo, alzó la mirada y escribió con decibelios:

  • ¡Una bonba que rebiente a to los perros catalanes independientestas!

Silencio. Su público tenía cosas más importantes que hacer. Cristian regateó a la cogorza por un instante, se desmarcó de su lengua pesada y chutó a puerta:

  • ¡Una bonba que rebiente a to los perros catalanes independientestas!

Nada.

  • ¡Una bonba que rebiente a to los perros catalanes independientestas!

La luz de un dormitorio se encendió en algún lugar del bloque de viviendas que lo contemplaba con sus ojos de carpintería de aluminio.

  • ¡Una bonba que rebiente a to los perros catalanes independientestas!

¡Chooooooof! Una breve pero intensa lluvia de agua fría, procedente de un cubo de fregar indignado, le duchó con aromas de pino.

  • ¡Vete a la mierda, gilipollas! ¡A dormir la mona!, le gritó una voz anónima.

Cristian se quedó lo inmóvil que le permitía la borrachera. Su ataque de histeria no le había salido bien. A partir de ese momento trazó un plan. Necesitaba público y lo iba a conseguir. Se fue frente a un badulaque paquistaní y gritó:

  • ¡Una bonba que rebiente a to los perros catalanes independientestas!

El somnoliento comerciante le invitó amablemente a que se fuera mostrándole un cariñoso bate de béisbol para poder hacerse un selfie con él.

  • ¡Una bonba que rebiente a to los perros catalanes independientestas!

Esta vez fue un vigilante de párking quien le dio un empujón recordándole su saga familiar y poniendo en entredicho la identidad de su padre.

Tras ser increpado de mala manera por un repartidor de periódicos, un proxeneta y Jordi Basté, que se dirigía ya a la emisora de radio, Cristian decidió que tenía que conseguir público. De repente, se le ocurrió una idea. Cogió su móvil, abrió Twitter y escribió: “una bonba que rebiente a to los perros catalanes independientestas”. En pocos minutos consiguió un primer “me gusta”.

#Àlex_Ribes

Em pots seguir a

logotw  Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook

poster

El llibre del BLOG SOCIETAT ANÒNIMA ja és a la venda en diferents webs (FNAC, La casa del llibre, Laie, Amazon, p.ex.) i a les millors llibreries (que són aquelles que tenen el llibre, obviament). Si no el trobeu, el podeu demanar al vostre llibreter.