Carta a aquellas personas que no saben lo que es la ironía

 

Estimadas, o no:

Me pongo en contacto contigo para hacerte una lista de obviedades que necesito exteriorizar ante el aumento de personas que crean cuentas supuestamente falsas (FAKE) con la intención de hacer reír a través de la ironía pero que fracasan en el intento (en mi modesta opinión, por supuesto).

  1. Las redes sociales son un espacio público. Virtual, si quieres. Digital, también. Pero público. Y cuando alguien escribe un tuit o un comentario en Facebook debe ser consciente de que equivale a desplazarse a una plaza con una silla, subirse a ella y ponerse a gritar. Con una diferencia: cuando uno se sube a una silla y grita, la audiencia potencial es muchísimo menor. En cambio, cuando alguien escribe: 

    catalufos1

    debe pensar que hasta un señor procedente de Camprodon, que vive en una casita de madera en un bosque de Finlandia, puede sentirse indignado. Como ese comentario hecho en una silla podría provocar la indignación de algún transeúnte, el tuitero maleducado y con baja autoestima, debería también abstenerse de cualquier queja ante la recepción de mensajes cargados con el mismo amor. Un poco de coherencia. Gracias.

  2. Uno escoge qué identidad quiere tener en internet. Somos absolutamente libres de crear un personaje a través del perfil digital y compartirlo en blogs, páginas web o redes sociales. Como también somos libres de que ese perfil no se corresponda a lo que realmente somos (¿o es que alguien ha llegado a pensar que Bret Easton Ellis es como Patrick Bateman, su personaje psicópata?). Si uno va a una fiesta (aunque no sea de disfraces), se puede disfrazar de Minion o de Angry Bird. En principio, no debería haber ningún problema (a no ser que, si es una discoteca, el portero te diga que no le caen bien los Minions o los Angry Birds). En ese caso te deberás quitar el disfraz y cambiártelo por el de persona que sigue unos estándares sociales de vestimenta. Si nadie va a una boda con bañador y a la playa con traje y corbata debe ser por algo. Pero, si uno acude disfrazado de Minion a de Angry Bird a una fiesta también debe ser consciente de que quizá nadie quiera sentarse a su lado o compartir una conversación (aunque todo es posible, claro). Lo mismo sucede en las redes sociales. La construcción de nuestra identidad nos puede hacer más o menos atractivos. Y en esa construcción de identidad intervienen muchos factores, el más importante, en mi opinión, es el discurso que elaboramos. Podemos ser un coñazo, quejicas, mediocres, escribir con faltas de ortografía, insultar, ser maleducados, escribir pensamientos igual de profundos que la pisada de una hormiga en hormigón (vaya juego de palabras) o podemos ser inteligentes, divertidos, mordaces, ingeniosos y brillantes. Es cuestión, al final, de querer y poder. Necesito pensar que los usuarios de las redes sociales prefieren la segunda opción. Sin embargo, todos conocemos a parejas coñazo, quejicas, mediocres y aburridas cuyos miembros están profundamente enamorados. En resumen, cuando uno crea una cuenta en una red social debe ser consciente de las ventajas y desventajas del anonimato o de tener un perfil que pueda ser reconocible hasta por el señor de Camprodon que ahora mismo vive en Finlandia pero que se está cagando en los muertos de algún catalanófobo, por muy frío que sea el invierno.

  3. ¿Qué es la ironía? Modo de expresión o figura retórica que consiste en decir lo contrario de lo que se quiere dar a entender, empleando un tono, una gesticulación o unas palabras que insinúan la interpretación que debe hacerse. Gracias, diccionario. Pero para resultar irónico hay que dejar muy claro cuál es el contexto. Si tú le dices a un amigo, ¡eres un cabronazo!, Su reacción puede ser muy diferente dependiendo del contexto. Si es una cena de Navidad y lo dices porque se ha comido el último trozo de turrón que quedaba, no pasará nada. Ji, ji, ji. Ja, ja, ja. Si lo dices porque te ha dejado en mal lugar en una reunión de trabajo, la reacción será diferente. Lo mismo sucede en la redes sociales. No es fácil ser irónico y no es fácil captar la ironía. Se necesita crear un contexto. Si alguien tiene una estelada en el perfil de Twitter, crea un contexto diferente que si ha puesto la bandera franquista. Si su cuenta de Facebook está llena de fotos junto a Junqueras o Forcadell, creará un contexto diferente si está llena de fotos junto a Rajoy (o el plasma, en su defecto). Si la cuenta de Twitter anuncia que es una parodia o una cuenta falsa, se crea un contexto que ayuda a entender que los mensajes son irónicos. Lo que no procede es criticar la ingenuidad de la gente al creerse la literalidad de un tuit, si no se ha sabido crear el contexto adecuado. Cada día recibimos una cantidad impresionante de mensajes. ¿Debemos echar la culpa a nuestros receptores de no saber diferenciar la ironía de la literalidad o somos nosotros quienes no sabemos hacer uso de la ironía y de nuestro discurso narrativo? Por cierto, el humor a través de la reducción al absurdo también debería dar pistas sobre lo que es la ironía.

  4. Seguiré tapando las fotos y los nombres de los usuarios a quienes en principio parecen dirigirse mis cartas porque:

    a) denuncio ideas, no personas (excepto que sean personajes públicos y, además, cuando entiendo que sus ideas dificultan la convivencia. No critico sus ideas, critico el discurso del odio al que se adjuntan).

    b) no quiero humillar a nadie. No quiero escraches. No quiero poner en la arena pública a nadie. Se me acusa de dar voz a personas que no deberían tenerla, cuando en mis cartas hay algo tan evidente como que tienen la foto y el nombre de usuario tapados. ¿Perdón? No entiendo nada.

    c) he explicado que lo que hago es un juego literario. Contextualizo el tema del que quiero hablar con un tuit o un titular pero intento desarrollar argumentos. El tuit es un pretexto para denunciar las ideas que EN MI MODESTA OPINIÓN dificultan la convivencia y faltan al respeto de determinados colectivos. Y aquí paz y después, gloria.

#Àlex_Ribes

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