Soraya Sáenz de Santamaría y la fase Amaral

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Estimada, o no, Soraya:

¡Pero qué contento estoy! He leído que has iniciado la Operación Diálogo (o traducido al catalán: parlem de tot menys del referèndum, del Tribunal Constitucional, del dèficit fiscal, de les inversions de l’Estat a Catalunya, de la inhabilitació de polítics catalans, del menyspreu al Parlament català, del fet que el sistema educatiu català hagi obtingut uns bons resultats a l’informe PISA i de que malgrat el procés independentista segueixi endavant les inversions estrangeres hagin augmentat a Catalunya). También he leído que, en un ataque de repentino amor a todo lo que empieza por Cata y acaba por Lunya, has decidido venir aquí a controlar la botigueta, un poco en plan “Auca del senyor Esteve” pero con acento vallisoletano. ¡Muy bien! ¡Así me gusta! No te enfades pero, puestos a elegir, me hubiese gustado más que de la capital del reino viniese Clara Lago. Sin embargo, es un placer disfrutar de tu sonrisa pizpireta y tu humilde savoir faire por la ciudad condal.

Además me han dicho que te has reunido ya con entidades soberanistas de las que quieren romper España en pedacitos tamaño mechero del toro de Osborne, directores de escuelas que adoctrinan, programadores de TV3 que con el 12% de audiencia consiguen movilizar a millones de personas a favor de la independencia y con los usuarios de cercanías RENFE que quieren agradecerte el servicio prestado. Sí, ya… tus detractores te dirán que lo primero que has hecho es hablar con empresarios, con Iceta y con Arrimadas. Pero es que lo bueno se hace esperar. Además es una buena estrategia. Estoy seguro de que, para convencer a la gente de las bondades de ser vegetariano, lo mejor es reunirse antes con Ronald McDonald que con el Capità Enciam.

Yo lo que pasa es que no me acabo de creer esta estrategia de diálogo. Me suena un poco a “voy a portarme bien, ahora que no tengo mayoría absoluta, para que salga la Puta, la Ramoneta, el Peix al Cove y el espíritu del Senyor Esteve, con Auca incluida”. No sé si eres aficionada a los talk shows basura. Yo no… pero tengo un amigo que me lo ha dicho. Ejem, ejem. Hay un tipo de personajes que me hacen gracia. Imagínatelo: macho alfa, inculto, putero y borrachín. El discurso narrativo es más o menos así:

1a. fase: se convoca en el plató a la mujer que se quiere divorciar y al marido que aún no tiene claro que irse de putas, gastarse el dinero en cubatas y llegar a las siete de la mañana, no fomenta la buena relación de pareja.

2a. fase: la mujer expone la situación y el marido la minimiza.

3a. fase: adiós, pimpollo. Ahí te quedas.

4a. fase: ¡Sole, no te vayas! Me portaré bien. Sólo me iré de juerga una vez al mes.

5a. fase: adiós, pimpollo. Ten dignidad.

6a. fase (o fase Amaral): sin ti no soy nada. Mi alma, mi cuerpo, mi voz, no sirven de nada. Eres tú la que no quieres dialogar.

No me interpretes mal. No estoy diciendo que el Estado español se haya comportado como uno de estos machos alfa. Lo que sucede es que, después de que hayáis sido el Doctor No durante seis años, creo que no me equivoco si digo que muchos ya estamos en la fase: “adiós, pimpollo. Ten dignidad”. Y es que la memoria nos regala flashbacks con la cara de Wert, la voz de Montoro, los chistes sin gracia de Margallo, la catalanofobia de algunos tertulianos, las portadas de la caverna, las oleadas de insultos en las redes sociales, las leyes suspendidas por el Constitucional (con el Estatut como tema estrella) y, qué quieres que te diga, ya sólo nos falta el último insulto a la inteligencia colectiva que es que te vengas a Barcelona a echar un vistazo al virreinato en misión “¿lo véis? Son los separatas los que no quieren dialogar. Si hasta me he venido a Barcelona. Desagradecidos, hombre, ya”.

En fin, Soraya, te deseo una feliz estancia entre nosotros. Sin duda, Barcelona, Catalunya, te van a gustar. Eso sí, corres el peligro de que te acabes enamorando tanto de nosotros y de nuestra tierra que te hagas independentista. Cosas más raras se han visto. Pregúntaselo a Millo, que estuvo a punto de entrar en ERC en el 2003. Y si la Operación Diálogo fracasa, siempre puedes aparecer en futuras ediciones de “Oh, happy” cantando:

Sin ti no soy nada,

una gota de lluvia mojando mi cara

mi mundo es pequeño y mi corazón pedacitos de hielo.

Solía pensar que el amor no es real,

una ilusión que siempre se acaba

y ahora sin ti no soy nada.

¡Sooooleeee! ¡No te vayas!

#Àlex_Ribes

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