¡Viva Mordor!

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Estimados, o no:

Os escribo preocupado porque, al ser catalán, debo responder al constructo de cateto/paleto que ha generado vuestro fértil sistema de creencias. Porque, exactamente, ¿qué es un paleto? ¿Es alguien que lleva calada la boina hasta las orejas y que piensa que el campanario de su pueblo es la mejor construcción llevada a cabo por un ser humano ya que es lo único que ha querido ver en su vida? ¿Es alguien que ante la carencia de abrazos físicos en su desastrosa vida sentimental necesita exteriorizar sus frustraciones en Twitter a través de insultos etnicistas? ¿O quizás es alguien que tiene cara de huevo en Twitter porque aún no ha descubierto que se puede cambiar la foto de perfil? No lo sé… en serio. No tengo ni idea de qué es un paleto según vuestra escuela filosófica.

A veces tengo la impresión de que España se parece cada vez más a Mordor, ese paisaje ficticio creado por Tolkien. Aquí, Sauron Franco forjó el anillo de la Unidad de España en las fraguas del Valle de los Caídos, hacia el año 1975, poco antes de su muerte, con el objetivo de dominar por completo a los pueblos de la periferia. Años después, Mordor se ha convertido en el escenario de las últimas aventuras de los miembros de la Comunidad de la Assemblea Nacional Catalana en su afán por destruir el Anillo de la Unidad de España. En Mordor, la Unidad de España ilumina el pensamiento de los humanos que, gracias a su inmenso poder, los convierte en sabios. Ser monolingüe, votar a partidos corruptos, creer que el Rey es poco menos que el Oráculo de Delfos y que Franco es el dios fundacional de Mordor y, sobre todo, haber sido el receptor de esa fuente de conocimiento universal que es la Unidad de España es realmente un regalo. El resto de mortales que no creemos en esos principios nos vemos marginados a la condición de catetos/paletos, especialmente si hemos nacido en Catalunya, tierra de victimistas, quejicas, disidentes, separatistas e ignorantes que imaginan otros modelos de sociedad que no se avienen con semejante obsequio de los padres fundacionales del mito de Mordor.

Estoy muy triste. Soy un paleto que vagará perdido por las tierras inhóspitas de la ignorancia, reacio a ser iluminado por la Unidad de España y que, en su aventura vital, jamás podrá recibir el resplandor del Anillo Único. Me abruma haber nacido en Barcelona, la sexta ciudad del mundo con mejor reputación, la número 24 según su calidad de vida y la quinta más atractiva de Europa para invertir. ¡¡¡Qué pena!!! ¡¡¡Es tan triste que Catalunya acoja las tres mejores universidades de España según el U-Ranking de la Fundación BBVA!!! ¡¡¡Es tan frustrante que Catalunya represente el 25% del PIB español!!! El problema es que somos unos catetos… Tanto ver TV3 no puede ser bueno… ¡¡¡Con lo que molan los programas de Bertín Osborne!!!

Al final, creo que lo que debo hacer es aprender a insultar. Llamar paleto y/o cateto a quien no piense como yo debe ser una actividad inteligente, reflexiva y que procede del uso eficiente de las neuronas y las sinapsis en el reino de Mordor. Lo que sucede es que, como no he sido receptor de la sabiduría del Anillo Único, me he quedado al margen de esas habilidades sociales. Pues nada, pondré mis futuros esfuerzos en aprender a insultar. Quizás así pueda ser uno de los elegidos y esa sabiduría me permita disfrutar con los discursos de Navidad del Rey. ¡Viva Mordor!

#Àlex_Ribes

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