Respuesta: porque eres una catalanófoba

catalufos

Estimada, o no:

Supongo que, aunque te hayas olvidado tanto de los signos de interrogación como del respeto, lo que formulas es una pregunta. Quieres saber por qué los catalanes te damos tanta rabia. Ummmm… déjame pensar… ¡Ya lo tengo! ¡Porque eres una catalanófoba! Ya está… problema resuelto. Adiós.

Bueno… déjame que me quede otro ratito.

Hay personas que escriben comentarios en Facebook diciéndome que no os tenemos que hacer caso y que la catalanofobia desaparecerá de las redes sociales si os sometemos a la invisibilidad. Me encanta. Es un reflejo de la ingenuidad que tanta ternura me sigue provocando, a pesar de que ya rozo los cincuenta tacos. De alguna manera, me recuerda a los niños que se tapan los ojos cuando juegan a ser invisibles. Los ves en su esfuerzo por desaparecer de tu vista cuando en realidad son ellos los que no te ven. ¿Así que lo mejor es taparnos los ojos para resultar invisibles a los catalanófobos? ¿Tenemos que renunciar a cualquier signo de catalanidad para no ser objeto de las frustraciones colectivas?

Le hemos dado demasiada importancia a las herramientas de la publicidad y de la comunicación, ¿no? Pensamos que los problemas desaparecen por el simple hecho de ignorarlos. Eso lo hace Rajoy. En vez de afrontar los conflictos, los prohibe. Quiere convertirlos en invisibles para dar la sensación de que no existen. Y ahí está. Después de haberse tapado los ojos durante seis años, como un niño que aún no ha entendido la percepción visual, ahora se los destapa y dice que está dispuesto a dialogar. Precioso, en serio.

Pues, no. No creo que los racistas, los machistas, los homófobos, los xenófobos, los aporófobos, los violentos, los fascistas, los catalanófobos o los hispanófobos desaparezcan si no los denuncias. La intolerancia no se muere por falta de atención. No es una planta que, si no riegas, se seca. Ojalá.

Otras personas me dicen que los catalanófobos son una minoría y que la mayoría de españoles no lo son. ¡¡¡Nada más faltaría!!! Es que si los racistas, los machistas, los homófobos, los xenófobos, los aporófobos, los violentos, los fascistas, los catalanófobos o los hispanófobos fuesen mayoría, seguramente ni tú, ni yo, estaríamos aquí. Perteneceríamos a algún colectivo objeto de su ira. No lo dudes. Además, hay personas (por llamarlas de alguna manera) que tienen la capacidad de ser todo eso a la vez. Date una vuelta por Twitter y entenderás por qué la psicología es una ciencia con futuro.

Pues, sí. Son una minoría. ¿Significa eso que nos tenemos que acostumbrar a su presencia? ¿O quizás quienes lo dicen, lo manifiestan porque todavía no han sido objeto de su odio? La teoría de “no les hagas publicidad porque son poquitos” es tan ingenua como dañina.

Tu tuit apesta. Huele mal. De él se desprende la tendencia a que el odio a lo catalán se manifieste con la idea de conseguir resonancia en las redes sociales. “Si me cago en los catalanes, tendré retuits y quizá consiga seguidores”. No hace falta estudiar mucha psicología para saber que ésa es la conclusión a la que llegan muchos (demasiados). Y me da igual si afirmas que era ironía, que era broma o que te has comido a un humorista y te repite. Se está normalizando el odio y el límite de permisividad respecto a la catalanofobia se está poniendo muy alto. Es más, tengo la sensación de que hay tuits, que forman parte del discurso del odio hacia otros colectivos, que tienen bastante más rechazo social que lo que es el día a día en las redes sociales respecto a la catalanofobia. Ah, claro… ya sale el catalán victimista. El que no se puede quejar. Qué pesados estos catalanes. Pues nada… me taparé los ojos y pensaré que soy invisible. Así no daré rabia, ¿no?

#Àlex_Ribes

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