Imbéciles

marina

Estimada, o no:

Con el ánimo de ayudarte en este extraño camino que es el descubrimiento de la identidad social, déjame que desde la humildad y modestia de un ciudadano que ni ha ganado el Premio Nobel, ni cree tener posibilidades de lograrlo, te haga ver una obviedad: pensar de un modo diferente al tuyo no es ser imbécil. Pensar de un modo diferente al tuyo es, simplemente, pensar de un modo diferente al tuyo. Tampoco pensar como tú convierte a nadie en una persona inteligente. La convierte, tan sólo, en una persona que piensa como tú. De hecho, se antoja compleja la tarea de encontrar a una persona que piense exactamente como tú. Para eso sería necesario clonar tus aspiraciones, tus fracasos, tus experiencias vitales, tus deseos insatisfechos y, sobre todo, esa particular manera que has demostrado por generalizar e insultar. Lo cual, si me permites, creo que el futuro de la Humanidad se puede ahorrar. Puestos a clonar, quizá sería mejor decantarse por un genio, de los que aceptan la diversidad ideológica sin tener la tentación de insultar y menospreciar. Y es que, quizás, la mejor transformación social pasa por aquella que garantice el respeto, y con él, la convivencia.

Permíteme también que intente matizar qué es un imbécil. Desde un punto de vista psicológico, las personas imbéciles son aquellas que poseen un coeficiente intelectual entre 10 y 25. Son incapaces de leer y comprender el alcance de sus actos. Conversan pero no pueden utilizar y comprender el lenguaje escrito. Como máximo son capaces de escribir su propio nombre y copiar un texto. Eso sí, me arriesgo a pensar que tanto tú como yo compartimos con las personas imbéciles dos cosas. La primera es que seguramente no estemos destinados a grandes éxitos en esta vida. Pensaremos, sentiremos y quizás, sólo quizás, hagamos de nuestro paso por este planeta algo que recuerden las personas con las que coincidimos. No ganaremos el Nobel, ni el Pritzer, ni el reconocimiento unánime de la Humanidad. Es lo que hay. Pero existe otro concepto que nos une con los imbéciles: ser personas. Y eso debe significar algo.

Sin embargo, hay otro tipo de imbéciles que, en mi modesta opinión, merecen el mayor de los desprecios. Son los imbéciles morales. Su principal característica es que no logran distinguir entre el bien y el mal, produciendo conductas imprevistas o peligrosas. Un imbécil moral, insulta. Porque sí. Porque sus disonancias cognitivas no le llevan a una segunda reflexión, sino al menosprecio y a la negación del otro con el insulto. Lo triste no es que se hagan maratones televisivas o el sistema ceda a la caridad lo que debería resolver él mismo. Lo triste es que estamos rodeados de imbéciles morales. Los espejos lo saben muy bien.

#Àlex_Ribes

Em pots seguir a

logotw  Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook

poster