Alicia en el país de las pesadillas

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Estimada, o no, Alicia:

Resulta entrañable que, a pesar de ser adultos, sobreviva en nuestro interior el niño que se obstina en no abandonarnos. Emerge en el visionado de una película de animación, en la adrenalina que nos acompaña en una montaña rusa o ante el reflejo de la mirada de nuestros hijos. Somos niños grandes, desorientados aún por una madurez que no alcanzamos a comprender en toda su inmensidad. Pero tampoco conviene idealizar el mundo de la infancia. A veces los niños son crueles, no están socializados, gestionan mal sus emociones y se dejan llevar por pataletas como signo evidente de una identidad en construcción. El problema, sin embargo, no es que los niños aún no dispongan de las herramientas suficientes para vivir en sociedad sabiendo solucionar todos sus conflictos. El verdadero problema se produce cuando una mujer como tú, que sobrepasa ampliamente los sesenta años y que, además, es psicóloga clínica, se introduce en las redes sociales para publicitar su mala educación y su único argumento: el insulto.

Psicóloga clínica. Eso significa que sabes perfectamente lo que es la asertividad. Conoces sus ventajas y su enorme fuerza. Tienes un potencial intelectual que cedes a esa niña que en cualquier momento te puede explicar el chiste de Mistetas con una risa nerviosa, llamar a un portero electrónico y salir huyendo o gritar caca, pedo, culo y pis en un éxtasis de rebeldía púber.

Psicóloga clínica. Supongo que te pagan por ayudar a personas. Con tus conocimientos debes sacarlas de los abismos de su soledad, de sus depresiones, de sus fracasos sentimentales, de la aceptación de no haber alcanzado autoridad sobre ellas mismas.

Psicóloga clínica. No salgo de mi asombro.

Leamos lo que aseguras en tu página de Facebook:

Hola

Soy sencilla, curiosa, me gusta disfrutar de las cosas sencillas. Pasear por una playa hermosa, ver amanecer desde la cama al despertar, escuchar las aves, observar a los animales, oir el murmullo de los arboles con el viento, reunir en mi mesa a todos mis hijos (tengo tres), regalar y que me regalen cosas simples pero emotivas, me gusta besar a quien quiero, y decirles que les quiero…esas cosas. No tengo joyas, ni pieles ni objetos de valor en casa, solo chucherias de mi familia y fotos por doquier…

Precioso. En serio. Yo te daría el Premio Nobel de la Paz. Lo que sucede es que descargas tus frustraciones en las redes sociales a través del insulto y de la xenofobia y eso ni un millón de postales de playas hermosas, de amaneceres en la cama, de aves que te cantan, de murmullos del viento en los árboles o de licenciaturas en Psicología Clínica, lo pueden tapar. Cuando reúnes a tus hijos en la mesa, ¿les lees lo que escribes en Facebook? ¿Saben el odio que se alimenta en tu interior y cómo lo canalizas? ¿Conoces el alcance de las redes sociales?

En fin, te deseo un feliz 1917. Te espera una fuerte crisis. Tendrás una huelga revolucionaria. Se crearán las Juntas de Defensa y el ejército estará obsesionado por la unidad nacional. Bien mirado, quizá te sientas bien en esa época convulsa, en la que también en España el odio era una moneda de curso corriente.

#Àlex_Ribes

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