Furius Franco

piomoa

Estimado, o no:

¡Cuánta razón tienes! El franquismo se ha de examinar sin prejuicios. Se ha de examinar con datos… pero eso dejémoslo para después. Digamos, de momento, que el balance positivo del franquismo fue impresionante ya que convirtió España en un parque de atracciones. Sí, así como lo oyes. La gente piensa que fue Walt Disney quien tuvo la visión de una sociedad idílica pero fue Franco el iluminado. España era un enorme parque de atracciones en perpetuo Halloween (ríete de Port Aventura). ¡Qué atracciones más maravillosas que nos regaló el pequeño fascista! Estaba el “No me Tutukis que te meto un Splash”, el “Furius Franco”, el “Dragon Khan Te Doy Dos Hostias” y el “Shamambala la porra”. Delicioso. Por no hablar del “Pasaje del Terror” de cuarenta años en los que a la gente se la torturaba en comisaría sin necesidad de disfrazarse de Freddy Krueger o de Jason Voorhees. Y después estaba el grupo de animación de los señores de gris. ¡No veas la cantidad de diversión que proporcionaban sus carreras con la porra en alto y esa permanente mala leche! No sé por qué en Disneyland no sustituyen el desfile y el video mapping en el castillo de la Bella Durmiente por el espectáculo de ver a unos antidisturbios dejándote dormido.

Pero vayamos a las estadísticas de ese maravilloso parque temático. Según el historiador británico Antony Beevor, el número de víctimas de la “diversión” franquista podría acercarse a 200.000. Según Hugh Thomas la cifra sería de unas 100.000 personas. Dependiendo del período estudiado, hay autores como Michael Richards o Gabriel Jackson que aumentan la cifra hasta las 400.000 personas. Hubo ajusticiamientos, desapariciones forzosas y asesinatos. Hubo venganzas, muchas venganzas. Porque el franquismo no se conformó con ganar la guerra. Quiso recordarlo durante cuarenta años. De hecho, todavía hay personas que creen que han merecido ganar la guerra eternamente por ser unos franquistas. Ochenta años lleva España sufriéndoles, aguantando sus paranoias, sus delirios de grandeza y su miseria moral.

En ese inmenso parque de atracciones que fue la España franquista se produjo represión educativa, administrativa, religiosa, lingüística, económica, política, laboral, cultural… ¡Se robaron niños! El auto de instrucción del Juzgado de Instrucción Penal n° 5 de la Audiencia Nacional española cifró en 30.960 el número de niños de detenidos republicanos cuyas identidades fueron cambiadas en el Registro Civil para que después fueran entregados a familias que apoyaban el régimen franquista. 30.960 niños que no estaban en Disneyland precisamente.

Estimado, o no, ya basta. Ya han sufrido demasiadas generaciones la lacra de la guerra y de la postguerra. Game over. Se acabó. O no. Aún hay cadáveres en las fosas esperando justicia y mucha mala leche ambiental por parte de nostálgicos que deberían abrazarse al silencio. Aún hay dinámicas en las estructuras de Estado, inercias, tics, gestos que delatan… Ya basta. Se acabó. Game over. Si aún veis el franquismo como un lugar de diversión, de prosperidad y de felicidad es que algo falla en este país. La memoria, quizás. O eso, o es que con el “Furius Franco” se os ha ido la olla.

#Àlex_Ribes

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