Los independentistas no somos nada… dicen

enrique

enrique2

Estimado, o no, Enrique:

Te presento a la nada. Nada por aquí…

vbaixa

…y nada por allá. Mucha nada, ¿no?

via-lliure

Dejando de lado que tu afirmación no pasaría el filtro más permeable de la lógica, ya que si en Cataluña también vivimos los independentistas es que algo seremos, me sorprende que no te hayas dado cuenta de una de las principales razones de que muchos seamos independentistas: el ninguneo. ¿Has visto alguna vez a esos niños pequeños que se tapan los ojos con la vana esperanza de que los demás no les vean? Ups, pregunta estúpida. Lo siento. Si no has tenido sensibilidad para percibir la presencia en las calles catalanas de millones de independentistas manifestando su deseo de dejar de ser invisibles, mucho menos la tendrás para disfrutar del gesto fugaz de un niño. En todo caso, ese gesto de taparse los ojos para que nadie te vea, o peor aún, para negarse a si mismo una parte de la realidad que no se entiende, parece que también es habitual en algunos adultos.

A nadie le gusta que le ninguneen. A ninguna persona le llena de placer que la dejen de considerar sujeto político, que las leyes que promueven los políticos que han votado sean impugnadas una y otra vez por señores que, ni viven en Catalunya, ni les importa una mierda las demandas de muchos catalanes. Ser invisible no es un buen negocio. Pero aún es peor negocio no querer ver, mirar hacia otro lado, ponerse una venda en los ojos para negar aquello que no se comprende o no se quiere comprender.

En Catalunya vivimos, o mejor dicho convivimos, catalanes, y andaluces, y extremeños, y ecuatorianos, y marroquíes y una amplia variedad de nacionalidades. Y todos, independientemente de nuestras ideas, somos algo. Somos seres humanos, somos votantes, somos contribuyentes, somos libres de pensar, sentir y opinar. Somos algo. Somos únicos e irrepetibles. Y sí, los independentistas somos personas. Algunos más inteligentes, otros menos. Algunos más informados, otros menos. Pero sí, definitivamente, tenemos exactamente el mismo derecho que tú a plantear cómo queremos que sea nuestro futuro. Y ni tú, ni nadie con tu equipaje vital de menosprecio, tiene el más mínimo derecho a situarnos en el espacio mental de la nada. Porque la nada es eso, un espacio mental opaco, pequeñito y despreciable cuando solamente sirve para alimentar odio.

Te equivocas, Enrique, somos bastante más que la nada. Si no fuésemos más que nada los poderes de ese Estado tardofranquista en el que vives no estarían tan movilizados para reprimirnos. Jamás olvides lo que dijo Gandhi: “primero te ignoran, después se reirán de ti, por último te atacarán. Entonces habrás ganado”.

Me despido con el deseo de que te deje de doler la cabeza. Abre la mente y quizás se te pase.

#Àlex_Ribes

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