Cinc i quatre, nou; rasca’m un ou; en fugim quatre, rasca’m l’altre

max

Benvolgudo, o no:

Me sabe muy grave que no entiendas el catalán. Ya sé que a veces es para alquilar sillas pero, antes de que esparzas la niebla o de que te pienses que he bebido aceite, déjame que te diga que aprender catalán es tan fácil como soplar y hacer botellas. Evita que te levanten la camisa aquellos que, cuando les dices que aprender lenguas es bueno, hacen como si sintiesen llover. No te enfiles por las paredes, por favor. Para empezar, si quieres cortar el bacalao en Catalunya, has de enamorarte de su cultura y sentir mariposas en tu estómago. Intenta no tener mano sobre mano. Piensa que, estudiando, podrás hablarlo como si lloviesen higos. A veces hay personas que parece que tengan una cabeza para llevar una casa pero no dejes que te chafen la guitarra. Soy consciente de que los catalanes a veces hablamos raro y soltamos catalanadas pero, si te hacemos cinco céntimos, te acostumbrarás en poco tiempo.

Otra cosa es la educación. Las carencias en educación son más difíciles de resolver. La educación es una llave maravillosa que abre muchas puertas. El respeto, la empatía, la sensibilidad ante las realidades lingüísticas o culturales de otras personas constituyen un muy buen punto de partida para acercarte a otras realidades, sin que éstas te rechacen. Es que la vida es muy cortita. Pasa muy rápido. Y mirarse el ombligo como único pasatiempo vital, menospreciando aquello que se niega y que se evita por no comprenderse, no sé… no parece muy inteligente. Al final, en ese último segundo de nuestro paso por el mundo, cuando ya no hay tiempo de disfrutar de nuestras posibilidades, podemos llegar a muchas conclusiones. La más triste sería que nos viniera a la mente la música de la famosa canción que popularizó Jeanette pero con otra letra: “yo soy imbécil porque el mundo me hizo así y en Twitter todo el mundo a mí me vio… nananiano… nananiano… nanano…”. Bueno… me voy… y a quien no le guste que se ponga hojas, que el que pilla un huevo, pilla un buey. Ups… catalanadas otra vez. Cinc i quatre, nou; rasca’m un ou; en fugim quatre, rasca’m l’altre. Esto lo entiendes, ¿no?

#Àlex_Ribes

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