Ya ni chistes

carrero

Estimado sentido común:

Acudo de nuevo a ti porque a esta hora el psicoanalista está analizando los movimientos de Aznar para ser de nuevo presidente y porque necesito explicarte lo que me ronda por la azotea. He leído que una chica hizo chistes sobre Carrero Blanco y que un fiscal le pide dos años y medio de prisión. Sí, lo has entendido bien, dos años y medio de prisión por hacer chistes. En el país en el que Bertín Osborne y Arévalo hacen espectáculos de… ¿humor?

Carrero Blanco fue asesinado por ETA el 20 de diciembre de 1973. De eso hace hoy 43 años y 20 días. Si lo quieres en días, nada más y nada menos que 15.729 días. Mucho tiempo, ¿no? El genial director de cine Ernst Lubitsch dijo que “tragedia más tiempo, igual a comedia” (frase que después hizo suya Billy Wilder). Es decir, el paso del tiempo nos debe ayudar a aceptar que se puede llegar a hacer humor de situaciones que, en su momento, fueron dolorosas o trágicas (otra cosa es que, en el caso del atentado al expresidente franquista, haya personas que no consideren ese hecho como trágico). En este punto llega la inevitable pregunta: ¿cuánto tiempo debe pasar para que nos podamos reír de algo? No tengo ni idea. Sin embargo, a riesgo de equivocarme, creo que 43 años y 20 días es mucho tiempo. ¿Nos podemos reír de la trágica muerte de Juan, el hijo de los Reyes Católicos, al que según algunas fuentes el hecho de practicar demasiado sexo, unido a una frágil salud, le llevó a que no superase la luna de miel tras su boda con Margarita de Austria? De aquellos polvos, vinieron estos lodos. Ups… chiste malo. Es que de la muerte de Juan hace mucho tiempo. Muy bien, de acuerdo. ¿Quién decide el tiempo? ¿Un fiscal? ¿En base a qué? ¿Hay algún algoritmo matemático en la Constitución que desconozco?

Por otra parte, ¿pediría esa pena el fiscal si la tuitera hubiese hecho chistes sobre García Lorca? Dejo aquí un espacio mental en blanco para que sea el lector quien responda ____________

En este punto, el humilde bloguero que se comunica contigo quiere poner en el diván dos hilos de pensamientos extravagantes que le dan vueltas desde hace tiempo.

Primer hilo de pensamientos extravagantes: ¿no nos cansaremos nunca de que se utilice el miedo como instrumento de control social? Una de las grandes conquistas de la democracia es la libertad de expresión. Si nos llevamos las manos a la cabeza por el caso de Charlie Hebdo, nos pusimos la bandera de Francia en el Facebook y reivindicamos el humor y la libertad de expresión como signo inequívoco de que somos los masters del universo en democracia, ¿por qué guardamos silencio cuando se imputa a unos tuiteros, a Guillermo Zapata por un pésimo sentido del humor, a un regidor por utilizar una metáfora de tortillas y huevos o cuando un fiscal le busca las cosquillas a una chica por hacer chistes de un señor que murió hace 43 años y 20 días? Dejo otro espacio mental para la respuesta _____________

En todo caso, ahí está el miedo: a quedarnos sin trabajo si protestamos demasiado, a quedarnos sin pensiones si no aceptamos unos sueldos de mierda o a que nos enchironen si hacemos chistes.

Segundo hilo de pensamientos extravagantes: ¿debemos seguir confiando en la justicia cuando Twitter está repleto de comentarios catalanófobos que piden “bonbas en el Cam Nou” o de amenazas de muerte al presidente de la Generalitat y más de uno tenemos la sensación de que entonces la justicia, ni está, ni se le espera? ¿Debemos seguir confiando en la justicia cuando por los accidentes del metro de Valencia, del Alvia y del Yak-42 a la justicia le cuesta tanto encontrar responsables? Voy más allá: ¿debemos seguir confiando en una sociedad que le da la presidencia a un partido multi-imputado? Aquí dejo un espacio mental en blanco mucho más grande _____________________________________

En fin, en este país “tragedia más tiempo, igual a surrealismo”. Por cierto, ¿por qué hay tan pocos chistes sobre fiscales?

#Àlex_Ribes

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