Los catalanes somos la Viagra de España

amadis

Estimado, o no:

Después de haber leído decenas de tuits catalanófobos durante estos últimos años, he madurado una conclusión poco científica pero que dejo encima de la mesa: los catalanes somos la Viagra de España. Sí, lo sé… resulta una afirmación un tanto aventurada, pero a tenor de la reacción de algunas personas cuando les llega algo de Catalunya creo que somos el Citrato de sildenafilo de este extraño aunque, en el fondo, encantador país.

Si una persona tiene la necesidad de entrar en Twitter para escribir “oigo al independentista vasco y quiero ser vasco, oigo al catalán y quiero lanzarle una pala a la cabeza” es porque ha sufrido un proceso de vasodilatación, se le ha erizado el vello, se le han dilatado las pupilas y ha experimentado (quizá desde hacía tiempo) lo que vendría a ser un glorioso alzamiento, de esos que te montan una tienda de campaña más rápido que en un Decathlon. Si no, me resulta difícil explicar esa reacción psicosomática ante el pensamiento de algo relacionado con Catalunya.

Algunos españoles, respecto a los catalanes, son como el famoso perro de Pavlov que salivaba con la campana. Ellos, sin embargo, en vez de salivar se colapsan. Les hablas en catalán y tienen una repentina subida de pulsaciones mientras se les agolpan los insultos en la punta de sus dedos o en la lengua. Estoy convencido de que se les llega a dilatar hasta el Donete. Vamos, que si están desayunando en un bar y en ese momento aparece Puigdemont en la tele, cuando les llega el café con leche al estómago ya se les ha transformado en cuajada sabor Cappuccino on the bilis. Más tarde, a la hora de visitar el lavabo, les salen cápsulas de Nespresso que ríete del anuncio de George Clooney.

¿Por qué nos quieres tirar una pala a la cabeza? Es más, ¿por qué una pala? ¿Y qué tipo de pala? ¿Utilizas mucho la pala en tu vida? ¿La usas para excavar? ¿Qué entierras exactamente? ¿Eres de esos tipos con sudadera de capucha, pornógrafos empedernidos, que siempre tienen la luz de su habitación encendida a las tres de la madrugada y que entierran cosas en su jardín las noches de luna llena?

Me parece muy bien que los independentistas vascos te caigan bien. A mí también. Sin embargo, no alcanzo a comprender esa vasodilatación repentina que te impulsa a querer tirar palas a la cabeza de la gente. Al menos, espero que sean de plástico, tamaño Lego y que lo adornes con un “¡ahí va la hostia, pues!”. Hasta entonces, aprovecha los efectos Viagra de los catalanes. Te echo una mano:

Vinga, nen! Com va el petit calb? El tens ja apuntant al cel? Que no es digui! Salut i força al canut!!!

#Àlex_Ribes

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