Cada vez m caen peor las coliflores estas d mierda

pablo

Estimado, o no:

La primera pregunta que me viene a la cabeza es: ¿todos? ¿Todos los catalanes te caemos mal? Quizás es que tenemos un sentido del humor muy particular. Ponemos figuritas de tíos defecando en un Belén, les decimos a los niños que peguen a un tronco con un palo y uno de nuestros rituales gastronómicos más valorados es comer cebollas alargadas. Pero eso no significa que no podamos ser unas personas enrolladas. Es más, estoy seguro de que si pasas una temporada en Catalunya, pondrás a tíos defecando en un Belén, te entrarán unas irreprimibles ganas de darle una paliza a un tronco y añorarás ponerte un babero para no mancharte con romesco.

Ya sé que hay catalanes un poco chungos. Por ejemplo, puedo entender que Albert Rivera te caiga mal. Un político que pacta con unos, pacta con otros y regala un partido a cambio de nada, puede parecer poco fiable. Además, no sé si tienes esa sensación, pero siempre parece estar a medio segundo de decir “te lo juro por Snoopy”. También me solidarizo contigo si te cae mal Marhuenda. Estoy convencido de que su voz emite ultrasonidos que se incrustan en la parte reptiliana de nuestro cerebro y que nos impulsan a agarrar el mando a distancia y a hacer puntería en el televisor. Ese flequillo, esos mofletes de niño impertinente, ese tonillo de voz con filtro digital de Rottenmeier con autotune de cantante de reggeaton… ¡Ahhhh! ¿Y Jorge Fernández Díaz? Entiendo que te provoque cierto rechazo. No en vano ha dejado el ministerio con el mismo olor que desprendería una competición nacional de comedores de marisco caducado, con cuartos de final, semifinales y final incluida. ¡Salvacolina! ¡Mi reino por un poco de Salvacolina!

Es un poco raro eso de que los catalanes, así, en conjunto, siete millones y medio de personas, te caigamos mal. Podría entenderte si dijeses “cada vez me caen peor estas muñecas de porcelana de mierda”. Salen siempre en pelis de terror, usan vestidos como los de Dolores de Cospedal, se peinan como Fátima Báñez y tienen las pupilas dilatadas como un cocainómano en el Día Internacional de las Fosas Nasales. Es normal que te caigan mal. También podría entender que la coliflor te caiga mal. Entre otras cosas porque las coliflores son sustancialmente iguales. No hay coliflores que sepan a churrasco de ternera o a helado de avellana. Una coliflor, aunque tenga personalidad (o incluso encanto), no se puede diferenciar en esencia de otra coliflor. No hay coliflores de izquierdas o de derechas, independentistas o unionistas. Ya sé que hay diferentes tipos pero me resultaría extraño que dijeses “cada vez me caen peor las coliflores cónicas de mierda porque las inflorescencias forman aglomerados cónicos. Entre otras cosas porque lo más lógico sería decirte: “no te las comas, piltrafilla. No te la comas. Deja que viva con dignidad su vida de coliflor con su cabeza abollada y su sabor a… coliflor”.

Bien pensado, creo que tus tensiones emocionales se podrían aliviar si aplicaras la misma solución que ante la fobia a las coliflores: pasa de nosotros. Conviértenos en invisibles en tu paisaje mental. Olvídate de Catalunya, de los catalanes, de nuestras aportaciones a las arcas del Estado… Haz tabula rasa en tu cerebro y olvídate de cualquier cosa que empieza por “cata” (sobre todo de las de vino del Penedès). Es fácil. Eso sí, si alguna vez sientes la necesidad de poner a un tío defecando en un Belén, de reírte mientras atizas a un tronco y de disfrutar de personas que, o bien han nacido aquí, o bien son catalanes porque aman esta tierra y les da la gana ser catalanes, serás bienvenido. Sólo te pido que no comas muchas coliflores porque causan flatulencia. Y con tus tuits ya es suficiente.

#Àlex_Ribes

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