Aficiones extrañas

borrego

Estimado, o no, Borrego:

Graham Barker, un bibliotecario australiano, entró en el libro Guinness de los Records gracias a una afición un poco extraña: es el mayor coleccionista de pelusas de ombligo del mundo. Empezó en 1984 a guardar en frascos transparentes los residuos de la civilización pelusera de su ombligo. Lo más bonito es que parece un catálogo de Pantone, ya que las graciosas bolitas poseen diferentes colores, dependiendo de la ropa que tenía puesta en el momento de la extracción. Barker ha acumulado la nada despreciable cantidad de 22 gramos de pelusa. Desconozco si su principal meta es hacerse una almohada.

Haciéndose pasar por un científico, Toshihiko Mizuno, un japonés de mediana edad, se dedicó durante 17 años a caminar por las calles de Tokio con varios frascos en una maleta. Si veía a alguna mujer atractiva, se le acercaba y le pedía una muestra de saliva para un supuesto experimento. Cuando la mujer accedía, el japonés grababa en video la performance. El Jean Baptiste Grenouille salivero del sol naciente consiguió muestras de más de 500 mujeres. Además tuvo un hijo con una de esas mujeres. Se llama Eskupe Unpokito (perdón… chiste malo).

Como puedes comprobar, Borrego, hay personas que tienen aficiones muy extrañas. Pero los records están para superarse. Por eso quiero felicitarte por esa afición. No sé si has conseguido que forme parte de la construcción de tu identidad pero, en todo caso, si te relaja imaginar que los Mossos introducen la porra en el culo de independentistas, adelante. Todos necesitamos ciertos recursos para escapar momentáneamente de la realidad. Están la literatura, la ópera, el teatro, el cine, la música, el arte… Si el placer de una buena novela o de una película no dotan de sentido a tu vida, no enriquecen lo suficiente tu psique o si no acabas de encontrar la zona de confort en el sexo tradicional, pues nada… pon a volar la imaginación e imagínate a un Mosso con la porra. En todo caso, será mejor que provocar un golpe de estado, esnifar cola de carpintero, bailar reggeaton disfrazado de Piolín o hacerlo todo a la vez. Las fantasías sexuales sirven para descargar tensiones. Y tal como está el panorama, seguro que es mejor que protagonizar una novela llamada “Soy del PP y vivo con hemorroides”.

#Àlex_Ribes

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