“Jingoístas estelados” no es una peli de Tarantino

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Estimados, o no:

Descerebrados, excluyentes, maliciosos y separratas”. “Enemigos de la patria”. “Irresponsables”. “Fábrica de españolistas”. Y, lo que más me ha llevado a la risa, “jingoístas estelados”, que no es una peli de Tarantino, sino una elevada forma de pedantería que no puedo sino aplaudir como lo haría ante un gag de Mister Bean. Jingoísta es un nacionalista exaltado que además es partidario de la expansión violenta sobre otras naciones. Curiosa manera de ver las cosas cuando, en realidad, lo que queremos es que la maquinaria del Estado español deje de actuar en Catalunya. Si acaso, antijingoístas.

En fin, no sabía que yo era tantas cosas a la vez. Me siento como el protagonista de “Múltiple”, la última película de M. Night Shyamalan. Se trata de un tipo con personalidad múltiple, en plan “puta y ramoneta”. La diferencia es que, al parecer, cuando eres catalán y/o independentista todas las personalidades son negativas. No tienes escapatoria.

Lo más interesante de esta historia es que aquellos que no te dejan opinar, que mezclan los tres poderes del Estado en una amalgama patética, los que han construído un muro mediático de falsedades, verdades a medias, mentiras vergonzantes e insultos, son los que nos ven como una especie de Leviatán con estelada. Bravo.

Pido disculpas si mi reflexión es simplona pero, ¿y si votamos? ¿Qué tal si opinamos? ¿Por qué no poner unas urnas y que los catalanes decidamos? Ah, ya… los del status quo, los de la Constitución como cárcel ideológica, los de la una y no cincuenta y una podrían perder. ¿Y? La democracia trata de eso, ¿no? Si compras todos los décimos de lotería y, evidentemente, resultas agraciado con el premio, eso no es lotería, es hacer el primo. Si una mayoría estructural según número de habitantes decide que una minoría estructural en número de habitantes no tiene derecho a opinar, eso no es democracia, es imposición. Y, a partir de aquí, por mucho que se abra la veda en insultos, hay una parte que no deja decidir a otra y lo lógico es que esa parte silenciada busque otro sistema más justo que la acoja. No es jingoísmo. Son ganas de alcanzar algo parecido a la libertad.

#Àlex_Ribes

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